“Los túneles de Ali Tahar servían como centro de mando para los ataques contra nuestras fuerzas y la región de Galilea (norte de Israel), y al mismo tiempo como puesto de mando final para la defensa de la región de Nabatiye (sur del Líbano), de vital importancia para Hizbulá; de ahí su importancia estratégica”, explicó Katz en un videocomunicado en hebreo compartido este viernes con la prensa.
El ministro añadió que la toma de esa cima marca “la culminación de la fase de consolidación” del dominio israelí en la zona, tras la maniobra hacia la línea antitanque, la conquista del Beaufort y el afianzamiento de las fuerzas israelíes en las crestas que, según dijo, dominan y protegen a las localidades de Galilea.
Katz añadió que el Ejército completará ahora la neutralización de esos túneles -que ya están “limpios de terroristas”- y se organizará tácticamente para mantener el control de la cima e impedir que la milicia chií vuelva a asentarse en la zona.
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Situada a 600 metros de altura y a unos 15 kilómetros de la frontera con Israel, la cresta de Ali al Taher es de vital importancia estratégica por dar sobre todo el sureste de Líbano.
Israel ya la controló durante su ocupación del sur libanés entre 1978 y 2000, y el 2 de marzo (poco después del inicio de la actual guerra), sus tropas avanzaron hacia la zona tras hacerse con puntos clave como el histórico castillo de Beaufort.
La zona conecta además con Iqlim al Tuffah, otra base logística histórica de la milicia chií, lo que explica el intenso bombardeo israelí sobre la cresta en los últimos meses.
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La operación tiene también trasfondo político: se produce mientras el plan de retirada gradual israelí del sur de Líbano, ligado al desarme de Hizbulá, sigue estancado, y de cara a las elecciones israelíes de octubre, en las que una victoria en un histórico bastión de la milicia podría tener peso electoral.
En su comunicado de este viernes, el ministro de Defensa israelí aseveró una idea con la que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el alto mando del Ejército también están de acuerdo: “Israel no se retirará de la zona de seguridad en Líbano hasta que Hizbulá sea desarmada en todo el país y se eliminen las amenazas sobre los habitantes de la Galilea”.