Marcelo Fernando Pinheiro Veiga, de 51 años de edad, alias Marcelo Piloto, quien está preso en una cárcel federal de Brasil, sufrió un duro revés judicial en su país luego de que una instancia equivalente a un Tribunal de Apelación de nuestro país no solo rechazó la apelación presentada por sus abogados, sino que además hizo lugar parcialmente a la que promovió el Ministerio Público Federal.
Resulta que Marcelo Piloto había sido condenado el 12 de setiembre de 2025 a 24 años y 9 meses de cárcel por el homicidio de la joven paraguaya Lidia Meza Burgos, de 18 años de edad, registrado el 17 de noviembre de 2018 en el cuartel policial de la Agrupación Especializada de Asunción, donde el capo brasileño estaba recluido en espera de su extradición.
Ahora, los camaristas brasileños admitieron el pedido de la Fiscalía de Brasil, “reformando en parte la sentencia dictada por el Juzgado y reconoció probada la circunstancia negativa de la personalidad del acusado y consecuentemente resolvió aumentar la pena definitiva en 28 años, 1 mes y 15 días de reclusión en régimen cerrado de privación de libertad”, según informó la Fiscalía de Paraguay.
La fiscala María Irene Álvarez estuvo a cargo de la investigación en Paraguay y, por ende, fue la que impulsó el procesamiento del narcotraficante en Brasil.
Marcelo Piloto, quien era un jefe de la facción criminal Comando Vermelho (CV) de Rio de Janeiro, estuvo escondido en Paraguay desde 2012, hasta que cayó detenido en 2017.
Fue uno de los presos más importantes de nuestro sistema penitenciario y gozaba de múltiples privilegios, por lo que no quería volver a su país, donde le esperaba una condena de 15 años por asalto y homicidio.
En la última parte de su “estadía” en Paraguay estuvo alojado en la Agrupación Especializada.
Con un homicidio, Marcelo Piloto intentó frenar su extradición
Para no ser extraditado, mató a la joven paraguaya que fue a visitarlo en la Agrupación. La intención de Marcelo Piloto era que le abrieran un nuevo proceso penal en Paraguay y de ese modo seguir recluido aquí.
Sin embargo, el entonces presidente de la República, Mario Abdo Benítez, ordenó la expulsión del criminal de Paraguay y fue entregado a las autoridades de Brasil.
Posteriormente, la Fiscalía de nuestro país consiguió que lo juzgaran en su país por el crimen de la joven paraguaya.