Según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) del vecino país, la actividad económica se hundió en julio tras haber crecido apenas un 0,3% intermensual en el sexto mes del año.
“La actividad se desplomó en julio: cayó 2,9% mensual. Los indicadores de avance hacían prever una nueva baja, pero la magnitud de la caída sorprendió por lo elevada: se trata de la tasa más alta desde abril 2018, sin contar la pandemia de COVID-19”, sostuvo la consultora LCG en un informe.
En términos interanuales, el indicador se contrajo un 1,4%, tras cuatro meses en alza. El informe oficial confirma una tendencia de disparidad entre los sectores, con actividades ligadas a la exportación -como minería e hidrocarburos- en crecimiento, y los vinculados al mercado domésticos -como industria, comercio y construcción- deprimidos por la débil demanda de consumidores con poder adquisitivo cada vez más acotado.
“La señal más preocupante es que los sectores ligados al mercado interno siguen sin reaccionar: comercio, industria y construcción cayeron 5,1 %, 4,6 % y 3,3 % interanual, respectivamente”, apuntó Santiago Casas, economista jefe de la consultora EcoAnalytics.
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