Avicultores dejan el rubro por culpa del contrabando

Más de siete emprendimientos avícolas, tanto de carne como de huevo, fueron dejados por problemas de rentabilidad debido al contrabando y al encarecimiento de las materias primas, según confirmaron fuentes del sector.

Vista de la Granja Doña Anita, que produce huevos a campo, pero que abandona el rubro, según informó por redes sociales.
Vista de la Granja Doña Anita, que produce huevos a campo, pero que abandona el rubro, según informó por redes sociales.

Por lo menos siete granjas avícolas, productoras de carne están sin actividad, algunas en proceso de venta y otras en cambio de rubro, debido a la crisis de rentabilidad que genera el contrabando y el encarecimiento de los precios de las materia primas, según confirmaron dos fuentes afectadas, pero que pidieron no ser mencionadas.

Según los datos, incluso varios directivos de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Pollo (Appep) han dejado el rubro, por lo que dicho gremio está actualmente inactivo.

Al respecto, el presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar), Pablo Mauger, dijo que lastimosamente Emilio Fuster está solo en la lucha contra el contrabando, hace falta que los funcionarios destinados al control fronterizo sean patriotas, así como también la ciudadanía, para que defiendan los cerca de 18.000 puestos de trabajo que tiene el sector.

Entra tanto de desde Argentina como de Brasil

Mauger declaró que desde hace muchos años el sector viene enfrentando al contrabando, que él ya recorrió casi todas las instituciones posibles, en los diferentes niveles de mando, en los tres poderes del Estado y lastimosamente, se logra que disminuya un tiempo; posteriormente el ingreso ilegal se vuelve nuevamente normal.

Explicó que la competencia desleal afecta más gravemente a la producción de huevos, a los pequeños granjeros, pero también perjudica fuertemente a los criadores de pollos parrilleros.

Dijo que el contrabando ingresa principalmente desde Argentina, pero también entra mucha cantidad desde Brasil.

Comentó que la Argentina, por medio de las retenciones impositivas que aplica a su soja y su maíz, subsidia la alimentación en su producción avícola; además, su moneda sufre una devaluación importante que hace imposible competir para muchos productores.

Otra fuente explicó que en lo que respecta a Brasil, la competencia desleal se produce debido a que el vecino país aplica una suerte de damping (venta perdida) con el muslo de pollo, que se comercializa en las zonas fronterizas como mercado interno, a precios inferiores a sus costos. Eso es sostenido por el mayor precio de exportación que logra con la pechuga, en sus mercados premium, refirió.

Los “huevos rotos”

A su vez, la Granja Doña Anita, que ofrecía huevos de producción a campo, es decir, a cielo abierto, en armonía con la naturaleza, anunció por sus redes sociales que abandona el rubro.

“Ante el constante aumento en los insumos y alimentos requeridos para la producción de huevos, sumados al contrabando por el cual los productores nos vemos obligados a bajar nuestros precios para poder ubicar nuestros productos ya que son productos perecederos, y el ya escaso margen de ganancias, nos vemos obligados a tener que cerrar nuestra producción de huevos camperos”, expresa una parte de la despedida que hace para su clientela. El escrito que fue difundido por varias plataformas, la Granja Anita alega que la rentabilidad ya que no compensa trabajar en el rubro.

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