Monseñor Ricardo Valenzuela inició la homilía de este domingo en Caacupé haciendo énfasis en la importancia de compartir con el prójimo. Asimismo, señaló que hoy en día las personas prefieren la comodidad y el lujo, que muchas veces las llevan al olvido de Dios y de los demás. “La codicia nos lleva a la ruina espiritual y moral; nos deja mal”, dijo.
Monseñor mencionó que muchas veces el rico lo tiene todo y no ve al pobre; el rico se siente seguro y vive en la inconsciencia total. “Recuerden que nosotros no somos dueños de nuestros bienes, solo somos administradores. Dios nos da el talento para ayudar a los demás”, manifestó.
Asimismo, instó a pensar hoy que todos tenemos a nuestro alrededor a personas necesitadas y los bienes que hemos recibido hay que administrarlos bien.
“No todo es dinero en esta vida”
Valenzuela pidió a los fieles que sean capaces de brindar amor, amistad, comprensión, cordialidad, buen trato y palabras de aliento a los demás.
Habló de lo intangible, de todo aquello que se puede dar sin necesidad de comprar, de ver o de tocar, aspectos que van más allá de lo material pero que son importantes porque alivian el alma.
“No todo es dinero en esta vida”, dijo tajante.
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Así también, se refirió a las familias que a veces viven bajo el mismo techo pero cuyos miembros parecen “pensionados” porque no se comunican, no hablan, no comparten, y eso no debe ser así, no deben olvidarse de que son una familia. “Tomen conciencia sobre eso”, agregó.
Indicó que la indiferencia, la frialdad y la violencia descomponen a nuestra sociedad y hacen que levantemos una barrera para limitar el acercamiento al prójimo.
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El obispo resaltó que debemos promover el respeto y ponerlo en práctica con las instituciones, la Iglesia, los poderes del Estado y las familias.
Expresó: “Busquemos el bien común como lo fundamental para que cada paraguayo tenga salud integral, trabajo digno, seguridad y justicia rápida para los habitantes de nuestro país”.
Finalmente, el obispo recalcó que debemos hacer creíble la palabra de Dios. “La palabra clave es compartir, hacer felices a los demás y ayudar al que lo necesita. Pasemos la mano al que está a nuestro lado, empecemos hoy, para tener un Paraguay soñado”, sostuvo.
En la jornada dominical se pudo visualizar una gran participación de fieles y visitantes, que acudieron felices con sus familias para escuchar la santa misa y ser bendecidos. Entre ellos, una pareja que llegó con la familia completa, incluso nietos sentados en sus regazos, portando un cartel que señala que cumplen 40 años de casados, “bodas de rubí”. Pedían la bendición de monseñor Valenzuela para seguir “otros 40 años y más”.