Lilian Carballo denunció públicamente la situación vivida por su hija, Mirian Pereira, quien acudió al Hospital Nacional de Itauguá para dar a luz, pero —según el relato— terminó atravesando largas horas de dolor, desatención y un procedimiento de urgencia que pudo haberse evitado.
Según explicó, llegaron al hospital alrededor de las 06:30. Tras más de dos horas de espera, recién fue atendida y trasladada al área correspondiente, donde se le informó que estaba en trabajo de parto.
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Horas de espera y sufrimiento sin avances
Carballo aseguró que, pese al paso de las horas, su hija no avanzaba en la dilatación, manteniéndose en apenas dos centímetros, mientras ella ingresaba reiteradamente a consultar por su estado.
“Yo entraba y salía a preguntar por ella y casi siempre me decían que salga nomás afuera, que ellos me iban a avisar”, relató.
Ya cerca de las 14:00, la madre volvió a ingresar y encontró a su hija visiblemente sufriendo. En ese momento, consultó a la médica sobre la posibilidad de una cesárea o la administración de algún medicamento que ayude a acelerar la dilatación, pero —según denunció— le respondieron que el trabajo de parto “estaba yendo bien”.
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Cesárea de urgencia y explicaciones tardías
Minutos después, al regresar a la sala, Carballo ya no encontró a su hija en el lugar donde había estado. Tras recorrer el área, una doctora le informó que Mirian fue llevada de urgencia al quirófano debido a un cuadro respiratorio, dificultad para pujar y una baja en los latidos del bebé.
“Yo le dije por qué esperar hasta ese punto para sacarle, si ellos sabían luego que ella estaba con ese cuadro”, cuestionó.
Posteriormente, la propia paciente le habría contado a su madre que llegó a desvanecerse porque ya no podía respirar y que escuchó a una jefa decirle al personal que la atendía: “No pasaste la prueba”.
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Presunto castigo tras anunciar la denuncia
La denunciante afirmó además que, luego de salir del quirófano, su hija fue dejada en un pasillo y no trasladada inmediatamente a su sala, lo que atribuye a que ella ya había anunciado que presentaría una denuncia.
“Como yo estaba mirando, no le llevaron a su sala. Después que yo salí otra vez recién me llamaron”, aseguró.
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Reclamos por medicamentos y falta de insumos
Carballo también denunció que durante la internación se les exigió comprar varios medicamentos e insumos fuera del hospital, incluyendo ketorolac y jeringas, ante la supuesta falta en farmacia.
“Me dijeron otra vez que vaya a comprar afuera, cuando yo recién había vuelto”, lamentó.
Sin acceso al informe del recién nacido
Finalmente, la mujer denunció que no le permiten acceder al informe médico de su nieto ni verla, mientras su hija aún se encuentra en proceso de recuperación y, según indicó, dio positivo a influenza.
A esta situación se suma un nuevo y grave problema: la sala donde se encuentra internada su hija permanece sin energía eléctrica, lo que genera preocupación por las condiciones de atención en estas horas.
Además, Carballo afirmó que el recién nacido se encuentra actualmente en la unidad de cuidados intensivos, tras la cesárea de urgencia practicada a la madre, sin que hasta el momento la familia haya recibido un informe detallado sobre su estado de salud.
“Estamos sin respuestas, sin poder ver al bebé y ahora también sin luz en la sala”, lamentó.