El ingeniero Silva señaló: “Para que la lluvia sea realmente beneficiosa para los cultivos y pasturas se necesita un mínimo de 30 mm y hasta el momento el pluviómetro indica en Carapeguá 13.9 mm”.
Agregó que la lluvia aplaca el calor y espera que las precipitaciones sean tranquilas para beneficio de los agricultores. En diciembre y enero tuvimos lluvias esporádicas, pero luego se extendió un período seco que generó preocupación entre los productores”.
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Cultivos favorecidos y desafíos actuales
Los rubros más favorecidos por esta primera lluvia son maíz, poroto, mandioca y cultivos destinados al autoconsumo. Algunos productores de tomate y locotes también registran un alivio.
Las pasturas, tanto naturales como las implantadas, también reciben un respiro, como el pasto camerún, pasto elefante y caña de azúcar destinada al forraje para animales, lo que permite continuar con la preparación del suelo para las próximas siembras.
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Preparativos para la próxima temporada
Los productores ya se preparan para la temporada frutícola y hortícola que inicia en marzo. “A partir de febrero se realiza la incorporación de materia orgánica y la remoción del suelo; en marzo se plantan cebolla y otros rubros de huerta”, detalló el ingeniero Silva.
El gerente de CDA, dependiente de la Dirección de Extensión Agraria (Deag), resaltó que aún es necesario monitorear las lluvias, ya que la cantidad caída hasta ahora no cubre completamente las necesidades de los cultivos.