El abogado Ricardo Cabrera Abud, de Encarnación, presentó una denuncia por “atentado ecológico grave y omisión de deberes legales”, con relación a la posible contaminación del subembalse del arroyo Poti’y, entre Encarnación y Cambyretá.
La denuncia fue presentada ante la Unidad Especializada en Delitos Ambientales, a cargo de la fiscal Raquel Bordón. Según el denunciante, no hay avances con relación a la denuncia presentada el pasado 12 de febrero del corriente.
Si bien el documento denuncia a personas innominadas, señala la responsabilidad de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) y de las autoridades competentes, además de solicitar medidas urgentes de protección.
La fiscalía ya habría solicitado informes a la EBY, en los que verificarán el plan de gestión ambiental y los resultados de las mediciones de calidad del agua del arroyo.
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Calidad de agua aceptable
La directora de Gestión Medioambiental de la oficina regional en Encarnación de la EBY, la ingeniera Cecilia Vergara, afirmó que continúan con el retiro de plantas acuáticas de tipo macrófitas, que serían de la especie hidrilla, las cuales proliferan en el cauce hídrico desde diciembre del año pasado.
Sobre la posible contaminación del arroyo Poti’y, manifestó que las mediciones de calidad del agua se encuentran dentro de los valores aceptables, e incluso que hay un buen nivel de oxígeno y vida acuática como parámetro para verificar la calidad del agua.
No obstante, admitió que detectaron cargas orgánicas e inorgánicas que deben controlarse para evitar una potencial contaminación del agua. Los resultados arrojarían valores por encima de los parámetros óptimos del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), pero todavía dentro de rangos regulares, debido a que los resultados son difusos.
Indicó que las altas temperaturas y las pocas lluvias harán que la situación se vuelva más crítica, por lo que será crucial un trabajo interinstitucional y, sobre todo, la conciencia ciudadana, a quienes pidió no verter los residuos a los arroyos aguas arriba.
Vertidos llegan al arroyo
La naturaleza de la zona baja del arroyo en el sitio embalsado, que pasó de tener 4 metros a 450 metros de ancho, hace que el caudal pierda velocidad, provocando que todos los vertidos aguas arriba terminen estancados en ese sector, según detalló la técnica.
Los análisis técnicos refieren que se encontraron muestras de grasas, materiales orgánicos y basura que llegan por el cauce del río, así como vertidos de aguas cloacales. En Encarnación se cuenta con una cobertura del 80 % del sistema de alcantarillado, pero en Cambyretá no, lo que hace que todo lo vertido termine en los arroyos de la cuenca.
Para mitigar el impacto que genera sobre el cuerpo de agua, es necesario reforzar el control ante el crecimiento urbano y no dejar de vigilar el área rural aguas arriba, que también contamina con residuos y materias fecales provenientes de la crianza de animales.
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Preocupación por efecto rebote
Lo que mayor preocupación genera en la ciudadanía es la proliferación de la planta acuática invasora, que cubre gran parte del cuerpo de agua. No obstante, la profesional manifestó que la misma cumple una función importante para la preservación de la calidad del agua.
Estas plantas generan una mitigación del impacto directo de la radiación solar, lo que contribuye a que la temperatura del agua aumente, la cual alcanzó mediciones de 38 °C. Estiman que un nivel ideal sería una proliferación sobre el 30 % de la superficie; actualmente se encuentra en un 60 %.
La profesional explicó además que una intervención agresiva para el retiro total de estas malezas generaría un desequilibrio que podría contribuir al decaimiento de la calidad del agua y dejaría vulnerable al cuerpo de agua a la contaminación. Esto se debe a que se acercan temporadas de pocas lluvias y el calor aumentaría la temperatura del agua, afectando la vida acuática.
Indicó que “el arroyo Poti’y es uno de los cuerpos de agua más vulnerables, porque se encuentra entre dos ciudades con gran crecimiento poblacional, que son Encarnación y Cambyretá”. La deficiencia de las estaciones de bombeo, que suelen sufrir averías, también contribuye a que los vertidos lleguen al arroyo.
La solución integral es generar conciencia y evitar al máximo arrojar los residuos a los cauces hídricos, manifestó la profesional. A la vez, las autoridades deben implementar mejores controles en las construcciones, indicó.