La Superintendencia de Salud presentó ayer su informe final sobre una auditoría realizada a servicios médicos del Instituto de Previsión Social (IPS) como consecuencia de la muerte en el Hospital Central de la previsional de Braulio Vázquez, un asegurado quien falleció el pasado 28 de enero al no ser sometido a tiempo a un procedimiento que necesitaba luego de un problema cardíaco.
El informe de 45 páginas indica que la auditoría reveló falencias en el protocolo de atención médica en los dos centros del IPS en los que Vázquez fue atendido –el Hospital Ingavi y el Hospital Central-, además de fallas administrativas relacionadas a la licitación de equipos e insumos y el mantenimiento de equipos médicos, factores que también habrían incidido en el desenlace fatal.
En comunicación con ABC Cardinal este viernes, el doctor Roberto Melgarejo, titular de la Superintendencia de Salud, hizo un relato pormenorizado de la “cadena de debilidades, fallas y errores” que derivaron en la muerte del paciente.
Error en triaje y falla de equipos en Ingavi
Esas “debilidades y errores” se manifestaron desde el ingreso de Vázquez al Hospital Ingavi, a donde llegó con dolores en el pecho el 26 de enero, poco después de las 11:30.
El sistema de triaje RAC –que identifica la gravedad del estado de un paciente cuando ingresa a un servicio de urgencias y determina si este debe ser atendido inmediatamente o puede esperar- en el Ingavi clasificó a Vázquez como un “código verde”, de menor prioridad. La situación del paciente ameritaba un “código rojo” o mínimamente un “código amarillo” y una atención más rápida, dijo el doctor Melgarejo.
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Vázquez fue admitido para la realización de un electrocardiograma más de dos horas después de su ingreso, a pesar de que el protocolo establecido para pacientes en su situación dicta que ese procedimiento se debe realizar en un plazo de unos 10 minutos.
Sin embargo, ninguno de los tres equipos de electrocardiograma del servicio de Urgencias del Ingavi estaba funcionando, por lo que el paciente tuvo que ser trasladado a otra zona del hospital donde funciona un servicio tercerizado. Allí se le realizó el electrocardiograma, que arrojó “un patrón que condice con un infarto”, dijo el superintendente.
Horas de demora
Aproximadamente a las 15:00, los médicos practicaron una trombólisis, la aplicación de un medicamento que intenta eliminar la obstrucción arterial que sufría el paciente, pero el procedimiento falló.
Los estándares nacionales e internacionales indican que el tiempo ideal para la realización de una trombólisis es hasta media hora luego del ingreso del paciente, mientras que en el caso de Vázquez se hizo más de tres horas y media después, señaló el doctor Melgarejo.
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Una vez fallida la trombólisis, los médicos del Ingavi resuelven el traslado de Vázquez al Hospital Central del IPS para la realización de un cateterismo coronario.
Fallas de equipos continuaron en el Hospital Central
Vázquez ingresó al Hospital Central aproximadamente a las 22:00 del 26 de enero, pero incluso ese ingreso tuvo un error de procedimiento: el paciente fue ingresado a través del sector de Urgencias cuando debió haber sido derivado directamente al área de Hemodinamia o una unidad coronaria.
De Urgencias, el paciente fue derivado a un sector denominado Clínica Médica 2, que el doctor Melgarejo describió como una “sala común” donde no estaba bajo monitor. El personal médico intentó comunicarse con Hemodinamia vía WhatsApp, sin éxito.
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El día siguiente, el martes 27 de enero, Hemodinamia entrega a familiares de Vázquez una lista de insumos necesarios para la realización del cateterismo con que el hospital no contaba en stock y que la familia se ve obligada a adquirir por cuenta propia.
Luego de la entrega de esos insumos, Vázquez es llevado para el procedimiento de cateterismo aproximadamente a las 13:00, pero un equipo necesario comienza a fallar, por lo que técnicos de mantenimiento son convocados y el equipo vuelve a funcionar aproximadamente a las 15:00. Sin embargo, en ese momento ocurre un “impasse” entre los técnicos y los médicos, quienes exigen una garantía de que el equipo no volverá a dejar de funcionar, relató el superintendente.
Más de un día esperando cateterismo
El resto del martes pasó sin que se realice el cateterismo y Vázquez volvió a Clínica Médica 2, donde permaneció hasta las 13:00 del miércoles 28, cuando fue trasladado de nuevo para el cateterismo y poco tiempo después fue devuelto a Clínica Médica 2 por otra falla de equipo.
Vázquez volvió a ser trasladado a Hemodinamia alrededor de las 15:00 y luego hay un lapso de tiempo de cuatro horas, hasta las 19:00, que no está documentado, indicó Melgarejo.
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El procedimiento de cateterismo finalmente comienza a las 19:00 y durante el mismo se constata una lesión arterial grave en el paciente, por lo que los médicos descartan la posibilidad de colocar un stent cardíaco y determinan que una cirugía cardíaca a “cielo abierto” iba a ser necesaria.
Luego del procedimiento, Vázquez es trasladado a una sala de recuperación, donde “una serie de eventos y complicaciones” resulta en su muerte.
Pasaron casi 60 horas entre el ingreso de Vázquez al Hospital Ingavi y su fallecimiento en el Hospital Central.
“Esto tiene que ser como un reloj”
El doctor Melgarejo comentó que se evidenció una falta de “procesos sincronizados” para la atención adecuada en los tiempos establecidos por los protocolos. “Esto tiene que ser como un reloj”, subrayó. “Hay un código de infartos instalado, pero no existe una debida formación de todo el personal médico o asistencial”.
“El infarto agudo miocardio es una de las principales causas de muerte en el mundo, los protocolos se hacen para reducir los tiempos y que la persona tenga mejores opciones de sobrevida”, insistió.
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Añadió que uno de los equipos que no funcionó al momento de atender a Vázquez había dejado de operar el 25 de diciembre, luego de meses de fallas recurrentes. Sin embargo, el contrato para el mantenimiento de equipos no había sido renovado a tiempo.
El doctor Melgarejo señaló que el problema de salud que aquejaba a Vázquez era grave y que, incluso con una atención adecuada al protocolo, el peligro de muerte era real. Sin embargo, resaltó la gravedad de que las fallas en la atención hayan impedido que el paciente tuviera una mejor chance de sobrevivir.
Superintendencia emplaza al IPS
En su informe, la Superintendencia de Salud emplaza al IPS a adquirir o tercerizar al menos cuatro equipos de angiografía nuevos -número recomendado según el universo de posibles pacientes del IPS–, uno de los cuales debe ser enviado a un servicio de la previsional en el interior del país, en un plazo de seis meses.
Además, se emplaza al IPS a iniciar una investigación administrativa de lo ocurrido y derivar antecedentes al Ministerio Público.
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El doctor Melgarejo señaló que la auditoría realizada por la Superintendencia no tiene espíritu punitivo, sino que se trata de un informe objetivo para que las autoridades correspondientes inicien una investigación o sumario.
Sin embargo, afirmó que la Superintendencia monitoreará cómo reacciona el Consejo de Administración del IPS y que, si pasado un “tiempo prudencial” de “unos días” no se observan acciones adecuadas de mejoría de los protocolos de atención y administrativos, la Superintendencia derivaría antecedentes “a donde corresponda”.