IPS Ingavi: salas vacías y quirófanos bajo llave, mientras pacientes mueren esperando atención

Sala de quirófano del Hospital Ingavi, bloqueado con candado.
Sala de quirófano del Hospital Ingavi, bloqueado con candado. Captura Abc Tv

Entre quirófanos candadeados y salas desmanteladas, el IPS Ingavi exhibe una desidia que cobra vidas. Tras la muerte del asegurado Braulio Vázquez por falta de equipos operativos, la indignación de los aportantes crece ante el desabastecimiento de fármacos y cirugías postergadas en el sistema de salud del seguro social público. Desde el ente minimizan los hechos, mientras los asegurados enfrentan un sistema que, lejos de sanar, profundiza su desesperación.

La muerte de Braulio Vázquez, quien falleció en el Hospital Central esperando por un cateterismo que no se pudo hacer por la inoperatividad de los equipos biomédicos, confirma que la desidia en el Instituto de Previsión Social (IPS) , presidido por el doctor Jorge Brítez, es una amenaza real y letal que acecha a cada paciente.

Un recorrido de ABC TV por el Hospital Ingavi, reveló que el panorama en dicho centro de especialidades quirúrgicas también es crítico. Vázquez, quien requería de atención urgente, primero fue atendido en ese hospital, pero fue trasladado al Hospital Central debido a la falta de equipos para su procedimiento quirúrgico, según había revelado su familia.

Quirófanos bajo llave y salas en desuso

A pesar de la acuciante necesidad de profesionales y equipos, la infraestructura del Hospital Ingavi muestra signos de abandono. ABC verificó que salas de reanimación están siendo utilizadas únicamente para acumular polvo, careciendo de cualquier equipamiento médico operativo. Aún más impactante resultó el hallazgo de una sala de quirófano, cerrada bajo candado en el área de Urgencias.

Sala de reanimación del Hospital Ingavi.
Sala de reanimación del Hospital Ingavi.

El doctor Osmar Amarilla, director del hospital, argumentó que la sala de reanimación solo fue utilizada durante la pandemia y se volvió a habitar recientemente para un traslado temporal del sector de Traumatología mientras se realizaban mejoras edilicias, como el cambio de piso.

Sobre el quirófano candadeado, Amarilla afirmó que todo el equipo quirúrgico que hasta agosto pasado estaba funcionando en ese espacio, fue trasladado hasta el área correspondiente de cirugías en el tercer piso, donde están concentradas las 18 salas quirúrgicas del Ingavi. Sobre el candado en la puerta, dijo que fue colocado debido a que se constató que pacientes y familiares ingresaban a esa zona sin autorización.

Asegurados aglomerados en el Hospital Ingavi, esperando por asistencia médica.
Asegurados aglomerados en el Hospital Ingavi, esperando por asistencia médica.

El médico aseveró que el bloqueo o no utilización de estos espacios, no genera ningún tipo de contratiempo en la atención que brinda el Ingavi. Sin embargo, para los asegurados que ven sus cirugías postergadas una y otra vez, la imagen de una sala quirúrgica cerrada bajo candado simboliza la desidia institucional.

El calvario de la espera y el desabastecimiento

La atención ambulatoria y la carencia de fármacos completan el cuadro de la crisis en el IPS. Pacientes denuncian que desde hace cinco meses no pueden retirar Dabigatrán, por ejemplo, un anticoagulante vital para prevenir complicaciones cardiovasculares. El costo en farmacias privadas supera los G. 400.000, suma que muchos no pueden costear tras haber aportado toda su vida al seguro social.

La odisea por un turno es otro de los inconvenientes crónicos del seguro social. Los pacientes relataron hoy, que deben acampar desde las 17:00 del día anterior para conseguir una cita con especialistas. Karina Barboza, paciente que llegó desde Benjamín Aceval, señaló que tras agendar una cita en octubre de 2025, recién fue atendida el día de hoy.

Nilda Bogado, otra afectada, lamentó que de cuatro medicamentos recetados, solo pudo retirar uno, evidenciando que el gasto de bolsillo sigue siendo la única opción para sobrevivir.

La sombra de una muerte evitable

El caso de Braulio Vázquez permanece fresco en la memoria de quienes hoy protestan en los pasillos del Ingavi. Vázquez falleció tras no encontrar respuesta en un hospital que, por definición, debería estar equipado para intervenciones quirúrgicas complejas.

Vista de uno de los sanitarios del Hospital Ingavi del IPS.
Vista de uno de los sanitarios del Hospital Ingavi del IPS.

Mientras las autoridades del IPS sostienen que el desuso de ciertos espacios no afecta la atención, los pacientes enfrentan baños en mal estado, falta de personal por vacaciones y una burocracia que parece ignorar la urgencia de quienes no pueden esperar más. La crisis de gestión no solo golpea el bolsillo del trabajador, sino que vulnera el derecho humano más básico: el acceso a la salud.