Lo que ocurre en el Servicio de Gineco-Obstetricia del Hospital Distrital de Capiatá no es solo una crisis de insumos; es un escenario de “ruleta rusa” médica, según la denuncia que se realiza desde el Sindicato de Enfermería y Obstetricia y el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed).
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Documentos internos revelan una realidad escalofriante: médicos operan a oscuras y un servicio que sobrevive gracias a la caridad de sus propios funcionarios.
Un hospital sostenido por sorteos
En una nota dirigida a la dirección del hospital con fecha del pasado 25 de febrero, el equipo de salud rompió el silencio. El documento revela una verdad humillante para el sistema de salud pública.
Según la denuncia, el mantenimiento de aires acondicionados, la limpieza y hasta la reparación de cañerías del servicio que depende del Ministerio de Salud Pública (MSPBS), se han estado solventando mediante “sorteos solidarios” organizados por los médicos y enfermeros.
Madres y recién nacidos expuestos a la muerte
Según la denuncia que hacen los médicos, los días 6, 9, 18 y 19 de febrero, el hospital sufrió cortes de energía eléctrica. Lo grave no fue el apagón, sino que el generador —cuya función es vital en un centro quirúrgico— no arrancó de forma automática, obligando a los doctores Armin Ortega y Jorge Zavan a continuar cesáreas de urgencia bajo condiciones de riesgo extremo.
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“El autoclave pierde agua, no funciona al 100%. El desfibrilador no funciona, las cialíticas portátiles no funcionan, no tenemos luz de emergencia ni en el quirofano, ni en sala de parto ni en neonatología. A oscuras se le está intubando a un recién nacido“, lamentó una doctora del hospital público que pidió omitir sus datos.
Desde el Sindicato de Enfermería y Obstetricia resaltan que operar a una madre y a un recién nacido sin energía eléctrica estable no es solo una falta de infraestructura, es una exposición directa a la muerte.
El blindaje jurídico
Ante la falta de respuestas efectivas tras la nota de febrero, el martes 17 de marzo, el personal dio un paso decisivo. Remitieron una nota formal al Sinamed y otros sindicatos solicitando respaldo legal y jurídico.
El personal ya no solo pide focos o generadores, pide protección legal citando el Código Sanitario (Ley 836/80). Los profesionales advierten que la precariedad los coloca en una posición de vulnerabilidad ante posibles demandas por mala praxis o negligencia, situaciones que son consecuencia directa de las deficiencias del Estado y el Ministerio de Salud, y no de su labor como profesionales.
Las exigencias y el ultimátum de “paro”
El documento establece cuatro puntos no negociables para evitar la tragedia:
- Energía garantizada: Reparación o reemplazo del generador (160 a 180 kVA).
- Recursos Humanos: Contratación inmediata de especialistas (hay turnos con un solo médico para toda la urgencia).
- Equipamiento: Un autoclave funcional para garantizar la esterilización y evitar infecciones intrahospitalarias.
- Intervención administrativa: Medidas urgentes para condiciones mínimas de dignidad.
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“Resulta imposible e irresponsable continuar prestando servicios en estas condiciones”, dicta la nota que ya cuenta con el sello de recibido de Recursos Humanos y de los gremios médicos.
El personal de salud anunció que brinda un plazo perentorio de 60 días corridos y, que si para finales de abril o principios de mayo de 2026 las autoridades del Ministerio de Salud no presentan soluciones concretas y por escrito, el Hospital de Capiatá entrará en un paro parcial de actividades.