Indignante: cirugías sobre camilla y butacas revela precariedad en hospitales públicos

Un paciente es operado en una camilla en el Instituto de Medicina Tropical.Gentileza

Una grave denuncia revela que pacientes del Instituto de Medicina Tropical enfrentan sus cirugías en camillas precarias y apoyados sobre butacas de madera. Médicos del hospital, respaldados por el Sindicato Nacional de Médicos, exigen al Ministerio de Salud condiciones dignas, insumos básicos y equipamiento adecuado, advirtiendo que la falta de infraestructura pone en riesgo la vida de los pacientes.

El precario sistema de salud pública en Paraguay es una vez motivo de indiganción tras revelarse las condiciones inhumanas en las que pacientes deben enfrentar sus cirugías y recuperación postquirúrgica. En el Instituto de Medicina Tropical (IMT), dependiente del Ministerio de Salud Pública (MSPBS), la falta de mobiliario básico ha llegado a extremos alarmantes: pacientes deben afrontar cirugías en camillas comunes, utilizando butacas de madera como “posabrazos” ante la ausencia de camas hospitalarias adecuadas.

Médicos del IMT, quienes solicitaron el anonimato por temor a represalias laborales, confesaron estar agotados de trabajar en condiciones que atentan contra la dignidad del paciente y la seguridad del acto médico. Según los denunciantes, el gobierno de Santiago Peña y la cartera sanitaria, liderada por la ministra María Teresa Barán, fallan sistemáticamente en garantizar los insumos mínimos para procedimientos de alta complejidad.

Cirugías entre la improvisación y el peligro

La doctora Rossana González, presidenta del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), se encargó de visibilizar la crisis a través de pruebas fotográficas contundentes. En las imágenes difundidas, se observa a un hombre en pleno proceso de una delicada cirugía, cuyos brazos permanecen extendidos sobre simples butacas debido a que la camilla no cuenta con los soportes reglamentarios de una mesa de quirófano o cama de internación especializada.

Una butaca de madera hace de soporte para el brazo de un paciente que está en plena cirugía.

“En el IMT están usando una camilla común y corriente; eso no es una mesa real de quirófano. Usan butacas como posabrazos. Lo que el gremio exige es contar con la infraestructura, la cantidad de camas adecuadas, insumos y medicamentos para que el paciente salga del momento agudo de su enfermedad”, expresó González a ABC.

La titular de Sinamed enfatizó que esta situación no es aislada, sino crónica, y que la deficiencia de recursos humanos (médicos y enfermeros) agrava el escenario postoperatorio, donde el monitoreo constante es vital para evitar complicaciones.

Un sistema de salud en terapia intensiva

La crisis en el IMT es apenas un síntoma de una enfermedad que corroe a toda la red hospitalaria pública del país. En los últimos meses, las denuncias por falta de condiciones edilicias y desabastecimiento se han multiplicado:

En el Hospital Nacional de Itauguá por ejemplo, familiares de pacientes han denunciado reiteradamente la falta de medicamentos oncológicos básicos y el estado deplorable de las áreas de internación, con techos que ceden y sistemas de aire acondicionado averiados en plena ola de calor.

En el Hospital General de Barrio Obrero se han reportado esperas de hasta 12 horas en urgencias debido a la falta de personal médico suficiente para cubrir la demanda, sumado a la carencia de insumos básicos como guantes y jeringas.

En el interior del país, la situación es aún más crítica. En hospitales regionales de Alto Paraná y Guairá, por ejemplo, los pacientes deben comprar desde hilos de sutura hasta sueros para poder ser intervenidos quirúrgicamente.

El reclamo médico: dignidad para trabajar

Los profesionales del IMT y el Sinamed, coinciden en que la labor médica se ve limitada por la infraestructura obsoleta y la escasez de insumos, dejando al paciente en una situación de vulnerabilidad extrema.

Una vidrio hace de soporte para el brazo del paciente durante su operación.

Mientras las autoridades mantienen un discurso de optimismo institucional, prometiendo grandes hospitales con inversiones millanarias, las imágenes de pacientes apoyados en butacas en pleno procedimiento quirúrgico es testimonio mudo de un sistema que, lejos de sanar, parece condenar a quienes no tienen otra opción que recurrir a la salud pública.

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