Tras 43 días del derrumbe, alumnos de una escuela siguen dando clases a la intemperie y el MEC incumplió promesas

La directora Celsa Iriarte muestra las condiciones de la sala y el mobiliario de lo que fue el aula del preescolar derrumbada el 11 de marzo pasado en Caaguazú.Victor Daniel Barrera

CAAGUAZÚ. Luego de 43 días del derrumbe del techo del aula del preescolar y del quinto grado de la Escuela Básica Nº 1653 María Auxiliadora, ubicada en la zona conocida como Calle 25 Tayao, el MEC sigue sin proveer las aulas móviles prometidas, dejando a los alumnos en una situación totalmente precaria para el desarrollo de las clases. La institución cuenta con 107 estudiantes, desde el nivel inicial hasta el noveno grado, y requiere una rápida acción de las autoridades.

Los niños del preescolar, quinto, séptimo, octavo y noveno grado deben ser reubicados bajo árboles árboles o en los pasillos de la institución. En casos de alerta meteorológica, los estudiantes deben abandonar rápidamente la escuela o resguardarse en otras aulas, lo que evidencia la falta de condiciones mínimas de seguridad.

Esto ocurre debido a que el derrumbe de la sala del preescolar afectó a todo un pabellón de tres salas.

La directora de la institución, Celsa Iriarte, indicó que autoridades del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) les comunicaron que entre esta tarde y mañana estarían llegando las carpas móviles, a fin de garantizar mínimamente la continuidad de las clases. Sin embargo, señaló que, tras reiterados pedidos, hasta ahora no han recibido ningún recurso concreto.

Mencionó que también se comprometieron a enviar técnicos para iniciar la reconstrucción de las aulas afectadas, atendiendo a que los alumnos atraviesan una situación difícil al no contar con condiciones básicas para el desarrollo del año lectivo.

Alumnos de la Escuela Básica N.º 1653 María Auxiliadora esperan soluciones mientras reciben sus clases bajo árboles ante el abandono del MEC.

Iriarte explicó que en días de lluvias intensas se ven obligados a recurrir a clases virtuales, pero esto resulta poco efectivo debido a que la institución se encuentra en una zona rural, a unos 20 kilómetros del casco urbano de Caaguazú, donde existen serias limitaciones de conectividad. Muchos estudiantes no logran acceder a las clases por falta de internet.

Ante este escenario, los docentes deben reorganizar contenidos constantemente para evitar que los alumnos pierdan el ritmo académico, lo que implica un esfuerzo adicional en medio de condiciones adversas.

La directora insistió en la necesidad de que las autoridades agilicen las gestiones y cumplan con la provisión de aulas móviles, considerando que la llegada del invierno agravará aún más la situación, haciendo prácticamente imposible que los estudiantes continúen desarrollando sus clases a la intemperie.

Al respecto, el director departamental del MEC, licenciado Ariel Torales, dijo que la institución ya no requiere tanta urgencia de aulas móviles porque fue incluida dentro del plan Tejiendo Apoyos para la Excelencia Educativa (TAPE) para la construcción total del pabellón afectado por el derrumbe.

Indicó que los chicos están resguardados en otras salas con otros cursos y que se encuentran en condiciones adecuadas ante los efectos climáticos.

Añadió que los alumnos podrían estar bajo los árboles solo por decisión de directivos o docentes.

Finalmente, la comunidad educativa reiteró la solicitud de una intervención urgente del MEC, atendiendo a que, luego de más de un mes del derrumbe, los alumnos siguen sin una solución concreta y expuestos a condiciones que no garantizan su seguridad ni su derecho a la educación.

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