Luis Bello y la crisis vial en Asunción: bacheos “parche” sobre agua servida

La calle Pizarro en el barrio Santa Librada de Asunción está completamente destruida como consecuencia de un abandono municipal de más de una década, denuncian los vecinos. La Municipalidad solo acude al lugar con soluciones parche.Arcenio Acuña, ABC

La Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente, Luis Bello (ANR-HC), mantiene la mayoría de las calles y avenidas de la ciudad en ruinas, como lo hacía su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-HC). A problemas que llevan décadas, Bello ofrece soluciones “parche”. Los asuncenos, que en 2025 aportaron US$ 18 millones para el mantenimiento vial, sufren una infraestructura vial pésima, que mantiene barrios enteros bajo encierro.

El intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-cartista), mantiene, como su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), la mayoría de las calles de la capital en ruinas. En 2025, los asuncenos aportaron US$ 18 millones solo para el mantenimiento vial, pese a lo cual sufren una infraestructura vial pésima. El año pasado, de enero a agosto fueron los últimos meses de Nenecho. Entre junio y agosto se dio la intervención, a cargo de Carlos Pereira. Y desde agosto en adelante, se dieron los primeros meses de la gestión de Bello.

Uno de los ejemplos más palpables de ese abandono es la calle Pizarro, en el barrio Santa Librada, donde hace más de una década, los vecinos reclaman el abandono municipal. La importante arteria que atraviesa el barrio y lo conecta con los barrios Republicano e Itá Enramada, puntos estratégicos de la capital, está en la ruina absoluta.

El barrio Santa Librada, ubicado en una de las zonas más bajas de la ciudad, es azotado constantemente por raudales que destruyen por completo la capa asfáltica, dejando a los vecinos sin alternativas más que atravesar lo que parece una zona de guerra.

Calle Pizarro, barrio Santa Librada, Asunción. La vía está completamente destruida y hace más de una década, la Municipalidad no ofrece soluciones definitivas.

La intersección de Pizarro con el pasaje Eduardito es la zona más complicada. Los vecinos ya no saben a quién recurrir ante el hundimiento progresivo de su principal vía de acceso. Lo que debería ser una calle hoy parece un campo azotado por un bombardeo o un terremoto.

Crisis vial: una década de reclamos en Santa Librada

La crisis no es reciente, ni un bache es fortuito; es el peso de más de diez años de abandono sistemático, denuncian los vecinos. La comunidad viene reclamando sin encontrar más que soluciones “parche”. Los funcionarios municipales acuden e intervienen, pero sin siquiera tomarse la molestia de poner en condiciones la capa asfáltica antes del bacheo.

En la mañana de este viernes, funcionarios de la Dirección de Vialidad llegaron al sitio y se limitaron a arrojar piedra triturada sobre los charcos de agua estancada. Los vecinos denuncian que desde el inicio del deterioro de la calle, la “solución” fue siempre la misma. “Ni siquiera ponen asfalto, hubiera sido mejor que pongan tierra”, le dijo uno de los vecinos a ABC.

El agua estancada llena el barrio de olores nauseabundos, deteriorando la la calidad de vida de los vecinos. Además, estos espejos de contaminación son criaderos de mosquitos que amenazan con epidemias.

Trabajadores de la Dirección de Vialidad de la Municipalidad de Asunción realizan tareas de pavimentación en Calle Pizarro, barrio Santa Librada, Asunción. Los trabajos se realizaron mientras la pista estaba llena de agua.

Cada tormenta transforma la calle en un canal donde el raudal arrastra la basura de las zonas altas. La cloaca y los desechos terminan frente a los portones, amenazando con invadir la intimidad del hogar. Vecinos de la zona contaron que el agua sube de nivel hasta casi entrar en las piezas.

El peligro de los baches y el transporte público en la calle Pizarro

La calle tiene una alta circulación de vehículos pesados. La zona más conflictiva está junto a las paradas de dos empresas de transporte público, las Líneas 12 y 13.

Los vehículos de estas empresas conviven a diario con esta realidad, con el riesgo de quedar empantanadas entre el lodo y el agua. A esto se suma la presencia de enormes y profundos pozos, que ponen en riesgo la integridad de los colectivos.

Los pasajeros son los más perjudicados. Además de tener que esperar el transporte público en un entorno deplorable, sufren los embates de una ruta que parece más un camino vecinal que una calle asfaltada de capital.

Trabajadores de la Dirección de Vialidad de la Municipalidad de Asunción realizan tareas de pavimentación en Calle Pizarro, barrio Santa Librada, Asunción. Los trabajos se realizaron en plena circulación de vehículos pesados.

Para los propietarios de vehículos pequeños, la calle Pizarro se ha vuelto un territorio prohibido hoy. Intentar cruzar con un automóvil bajo es una apuesta segura de sufrir un desperfecto mecánico. El aislamiento es real para quienes no poseen camionetas de gran porte capaces de resistir el impacto.

“Parches” en el centro de Asunción

Pero los barrios periféricos de la ciudad no son los únicos que sufren la pésima respuesta de la Municipalidad de Asunción. En el Centro mismo de la capital, la calle Azara, a la altura del cruce con Brasil, lleva años sufriendo el constante deterioro, por la presencia de agua servida en la pista.

Trabajadores de Vialidad de Asunción recaparon en la noche del miércoles el cruce de Azara y Brasilia.

El miércoles por la noche, ABC constató la presencia de funcionarios de Vialidad realizando un recapado en ese cruce en plena lluvia. Los trabajadores de la comuna fueron vistos colocando el recapado sobre la pista mojada, lo que acarrea claras consecuencias sobre la durabilidad de los materiales.

En la mañana del viernes, ABC volvió a visitar el sitio y verificó que la presencia de agua servida se mantuvo y que estas condiciones ya están generando deterioro sobre la capa asfáltica recientemente renovada.

Esquina de Azara y Brasil, tres días después de ser recapada, ya estaba rota y llena de agua servida.

Similares condiciones se vieron en otros cruces de la capital, como los cruces de Teodoro S. Mongelós y José Asunción Flores con Elizardo Aquino, del barrio Ciudad Nueva, donde la comuna realizó recapados recientemente, de mala calidad y que ya vuelven a mostrar grietas.

US$ 18 millones: millonario presupuesto

Durante el 2025, periodo que abarcó los últimos meses de la gestión de Rodríguez y los primeros de Bello, la comuna recaudó más de G. 114.761 millones (US$ 18,2 millones), en concepto de “contribución por conservación de pavimento”.

La mayor parte de este dinero fue recaudada durante la polémica gestión de Rodríguez, incluido el proceso de intervención a su administración, a cargo de Carlos Pereira, entre junio y agosto.

Los datos del balance 2025 confirman que la recaudación alcanzó casi un 107% de lo que se había presupuestado. Los asuncenos cumplieron con el pago de sus tasas de conservación de pavimento muy por encima de lo esperado. No obstante, las principales calles de la capital muestran, hasta hoy, signos de abandono total.

Luis Bello (ANR-HC), ahora intendente de Asuncion, junto a uno de los que lo llevó al cargo, el exintendente Oscar "Nenecho" Rodriguez (ANR-HC). La foto fue publicada por el propio Rodríguez el "miercoles de traición", en un posteo contra Bello y Latorre.

Pereira documentó que durante su gestión, Nenecho, quien ahora busca volver a ocupar un lugar en la Junta Municipal, desvió G. 512.000 millones de los bonos G8, que debieron ser para desagües pluviales, a salarios y otros castos corrientes. De 8 obras que prometió, apenas empezó 4 y no terminó ninguna.

El plan de Bello: ¿Solución o “autobombo”?

Mientras las calles de la ciudad colapsan, el intendente aprovecha para un nuevo “autobombo”. A inicios de abril, Bello anunció un plan de reparación de 400 cuadras de calles en Asunción. El propio intendente reconoció que el plan consiste en “juntar una serie de procesos” que incluyen el “reciclado” de proyectos heredados de la gestión anterior, sumado a proyectos financiados por la Itaipú.

Lejos de solucionar los problemas de la ciudad, las intervenciones municipales vienen generando molestias en la ciudadanía. Un claro ejemplo son los trabajos sobre De la Victoria y Eusebio Ayala, que generan feroces embotellamientos, o la intervención sobre Azara, que comenzó a inicios de marzo, entre Montevideo y Colón, y que recién alcanzó la calle 15 de agosto.

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