El uso pleno de la nueva Terminal de Ómnibus de Villarrica sigue sin concretarse y ahora depende de una ordenanza municipal que permita ordenar el tránsito en las calles de acceso y salida, según anunciaron representantes del sector del transporte internacional.
La iniciativa es promovida por la Cámara Paraguaya de Transporte Internacional Terrestre (Capatit), que mantiene conversaciones con la Junta Municipal y la Dirección de Tránsito local.
El empresario Alfredo “Freddy” Kröll, integrante del gremio, explicó que las dificultades no radican en la infraestructura de la terminal, sino en el desorden vehicular en las calles adyacentes. Señaló que el estacionamiento en ambos lados de las vías impide maniobras seguras de los buses internacionales, que requieren mayor espacio para ingresar y salir del predio.
Ante esta situación, el sector plantea la necesidad de una ordenanza que regule el estacionamiento en un solo lado de las calles de acceso y salida. Asimismo, solicitan trabajos permanentes de limpieza y poda de árboles para mejorar la visibilidad y la circulación en la zona.
Kröll indicó que actualmente la terminal se utiliza de manera provisoria como parte de una prueba operativa. Desde este jueves, según detalló, ya se registraron varias llegadas y salidas de buses internacionales sin mayores inconvenientes.
No obstante, remarcó que el funcionamiento pleno depende de la aprobación de la normativa y de un trabajo coordinado con la Dirección de Tránsito.
El ingreso de los buses de servicios internacionales a la nueva terminal estaba previsto inicialmente para inicios de abril. Sin embargo, el propio sector del transporte advirtió en su momento que no estaban dadas las condiciones viales para operar con seguridad.
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La principal preocupación radica en la presencia de vehículos estacionados en zonas críticas, lo que representa un riesgo tanto para los buses como para peatones y otros conductores. En ese contexto, la Capatit llegó incluso a contradecir un comunicado de la Municipalidad que anunciaba la habilitación total de la terminal.
Entre los puntos más conflictivos mencionaron las calles Gregorio Benítez y Natalicio Talavera, utilizadas para el ingreso y la salida de las unidades, respectivamente. La presión del sector derivó en una nueva postergación del traslado de los servicios internacionales.
Como consecuencia, las operaciones continuaron realizándose en la terminal provisoria, habilitada durante la construcción del nuevo edificio en el barrio San Miguel de la capital del Guairá.