En el marco de las conmemoraciones por el Día del Trabajador, el escenario laboral de Paraguay presenta matices de optimismo moderado y desafíos estructurales profundos.
Según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), el país registra una de las tasas de desocupación más bajas de su historia reciente, con una reducción adicional del 0,2%. Sin embargo, el foco de la agenda económica se ha desplazado de la cantidad a la calidad del gasto familiar.
La ministra Mónica Recalde confirmó el inicio de las mesas de trabajo del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam), marcando una hoja de ruta que pretende romper con la inacción de los últimos 20 años.
Históricamente, el ajuste del salario mínimo en Paraguay ha estado atado casi exclusivamente a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Banco Central. No obstante, para este ciclo, el Gobierno propone un análisis multidimensional.
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“Estamos hablando de productividad y de una descomposición técnica de los costos que realmente afectan a las familias, como alimentos, vestimenta y educación”, señaló Recalde.
La intención es clara, evitar que el ajuste sea una simple reacción a la inflación pasada y convertirlo en una herramienta de bienestar real.
Mientras las centrales obreras mantienen su histórica reivindicación de un incremento del 25%, argumentando un desfase acumulado en el costo de vida, desde el Ejecutivo se hace un llamado a la responsabilidad tripartita.
La ministra fue enfática al advertir que un ajuste basado puramente en los números actuales (que proyectarían un alza cercana a los 60.000 guaraníes) resultaría insuficiente para las necesidades de la población.
Sin embargo, subrayó que cualquier decisión debe cuidar el equilibrio macroeconómico para no generar un efecto búmeran que termine destruyendo puestos de trabajo o fomentando la informalidad, la cual, aunque en descenso, sigue siendo el principal compromiso pendiente del Estado.
“El Poder Ejecutivo no puede simplemente fijar un monto. Debe discutirse seriamente y no esperar solo el resultado de la inflación de mayo”, explicó la titular de la cartera.
Esta nueva postura sugiere que el Gobierno buscará un incremento que supere el porcentaje de inflación, apuntando a una recuperación del poder de compra que ha sido desgastado por la volatilidad de los precios de la canasta básica.
El jueves será clave para conocer la temperatura de estas negociaciones, donde el sector empresarial, los trabajadores y el Estado deberán encontrar el punto exacto para que el salario mínimo sea, finalmente, un salario justo.