29 de junio de 2026
La ministra de Trabajo, Mónica Recalde, justificó el ajuste del 5% del salario mínimo con el argumento de que ello se vuelve un círculo virtuoso. “El empleado de clase media gasta ese dinero para ir al supermercado, pagar sus cuentas, el internet o el pasaje. La gente consume más, los comercios de barrio se dinamizan y se genera un alivio real en las familias”, señaló. Llama la atención que la persona a cargo de un sector tan importante del Gobierno exprese una visión tan simplista y tan alejada de las características de la economía paraguaya. Como regla el aumento de salarios impulsa el consumo, pero ello solamente es válido si se trata del salario real, es decir, del incremento verdadero del poder adquisitivo de las familias. En el caso del ajuste decretado del salario mínimo el impacto en ese sentido es insignificante y de muy corto plazo, con efectos negativos que exceden largamente los supuestos beneficios inmediatos y poco relevantes para una pequeña minoría.

Un informe del Observatorio Laboral del MTESS revela la marcada disparidad en el impacto del sueldo básico según el sector económico y el nivel de formalidad en el país, basándose en los microdatos de la EPHC del INE.

El Presidente de la República, Santiago Peña, explicó el motivo principal de por qué estableció el reajuste del salario mínimo del 5% para los trabajadores que se desempeñan en el sector formal del país, lo que generó el descontento de los empleadores, y si bien cedió a la presión de las centrales obreras, estas expresaron su insatisfacción por el bajo porcentaje.

El presidente de la Corriente Sindical Clasista (CSC), Eduardo Ojeda, afirmó que el salario mínimo en Paraguay “se convirtió en un techo, no en un piso”, debido a la falta de negociación colectiva y libertad sindical. Además de calificar de “estafa” el reajuste anunciado por el Gobierno, convocó a los trabajadores a movilizarse para exigir cambios en la política laboral.

El economista y ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira sostiene que el salario mínimo afecta a pocos trabajadores en Paraguay y que los aumentos por decreto no corrigen la brecha de ingresos en un mercado dominado por la informalidad, la automatización y la baja calificación.

Entre 2002 y 2025, el Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV) y el salario promedio de los asalariados del sector privado mostraron una trayectoria ascendente en Paraguay. Sin embargo, el dato más relevante no está únicamente en el aumento nominal de ambos ingresos, sino en la estrecha relación que existe entre ellos. La proporción SMLV/S_promedio se mantuvo en niveles elevados durante casi todo el periodo, con valores que oscilaron entre 84% y 109%, de acuerdo con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS).