A casi dos años y medio de la promulgación de la Ordenanza 115/23 de veredas inclusivas en Asunción, el Centro Histórico de la capital persiste como una infraestructura intransitable.
El intendente, Luis Bello (ANR-cartista), mantiene el mismo modelo de gestión de su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), bajo cuya administración el centro llegó a su punto más crítico. La inacción de las dependencias municipales consolida barreras arquitectónicas que anulan la posibilidad de lograr una accesibilidad urbana real.
En sus redes sociales, la organización Paraguay Accesible denunció recientemente que, pese al paso del tiempo, las veredas de la capital están igual o peor que antes. La desidia total de las direcciones encargadas de aplicar la normativa vigente demuestra un desinterés institucional crónico hacia el ordenamiento territorial del microcentro. El resultado de esta omisión es un tejido urbano deteriorado que expone diariamente a los ciudadanos que se desplazan a pie a sufrir graves e innecesarios riesgos físicos.
Las trampas del Centro Histórico
En la intersección de Independencia Nacional y Piribebuy, frente a la sede del Ministerio de Urbanismo (MUVH), se constata un enorme registro eléctrico abierto con la losa totalmente rota y la armadura de hierro expuesta. Los vecinos de la zona denuncian que la situación persiste desde hace más de un año en un área de alta circulación. Esta avería afecta de forma directa a adultos mayores y personas con discapacidad visual o motriz, a pasos de una entidad estatal que ignora el peligro circundante.
La desidia se replica sobre la calle Alberdi esquina Piribebuy, donde se detectó otro registro sin tapa, la cual permanece hundida en el fondo de la fosa. Esta abertura crítica está situada junto a una caja de distribución eléctrica y se halla rodeada de baldosas completamente destruidas. En la misma cuadra, las raíces de árboles antiguos reventaron las baldosas, generando desniveles de gran magnitud que obligan a los transeúntes a bajar peligrosamente hacia la calzada.
El deterioro del espacio público no se limita a las fallas de los servicios públicos, sino que se agrava por la acumulación descontrolada de residuos en la vía pública. En el cruce de las calles Alberdi y Roma (Cuarta Proyectada), un basural bloquea completamente la rampa de acceso, anulando el paso de peatones. Esta acumulación demuestra la ausencia de recolección oportuna y la falta de sanciones administrativas a los frentistas, dejando el tramo clausurado para usuarios en sillas de ruedas.
Asimismo, en la esquina de Manduvirá y 15 de Agosto se observa el colapso estructural del desagüe pluvial y su respectivo registro ubicado directamente sobre el cordón de la vereda. El daño en la infraestructura provoca el estancamiento crónico de agua servida y genera un pozo profundo que pone en peligro a los ciudadanos al descender de los rodados.
¿Qué dice la ordenanza? Las obligaciones que el municipio ignora
El Artículo 52 de la Ordenanza N° 115/23 distribuye las responsabilidades legales, pero delimita de forma taxativa las atribuciones de control que la Municipalidad de Asunción ignora sistemáticamente. La comuna, a través de sus direcciones técnicas, tiene la obligación irrenunciable de fiscalizar el estado de las aceras y aprobar únicamente los planos constructivos adecuados. Al omitir estas inspecciones periódicas, la dependencia comunal permite que los frentistas mantengan sus accesos en condiciones de absoluta informalidad.
La legislación vigente faculta y obliga al municipio a realizar intervenciones de oficio en los casos donde los propietarios de los inmuebles ignoren las notificaciones de reparación técnica. En tales circunstancias, la comuna debe ejecutar las obras viales por la vía administrativa correspondiente y cargar posteriormente la totalidad de los costos al impuesto inmobiliario. El texto de la ordenanza estipula que la construcción inicial inclusiva en las avenidas principales y secundarias de la capital es responsabilidad cien por ciento municipal.
El “modelo Bello-Nenecho”: una continuidad de propaganda y abandono
La actual crisis de transitabilidad peatonal expone la falta de correspondencia entre las campañas publicitarias de la intendencia y las prioridades de inversión real en la capital. El exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), por ejemplo, promovió el eslogan de una “Asunción Inclusiva” mientras mantenía con daños estructurales severos los accesos peatonales de la propia sede central de la comuna.
En 2025, Rodríguez se había jactado de iniciar la construcción de veredas en distintos sectores del microcentro capitalino, pero estos trabajos ni siquiera cumplían con los requerimientos de la propia ordenanza municipal.
La gestión de Bello, quien asumió como intendente en agosto de 2025, mantiene inalterable esta política de desatención del espacio público, con veredas intransitables en el casco histórico de la capital, lo que demuestra una clara continuidad de la inacción institucionalizada.