La población más cercana es Toro Pampa, distante a unos 120 kilómetros, lugar de donde suelen abastecerse los pobladores ya sea de alimentos u otros tipos de productos. Para lo cual deben realizar un gran sacrificio, pues el 50% del camino lo deben completar a caballo o a pie, atendiendo a que apenas se producen las lluvias los tramos quedan inundados, a consecuencia de la falta de reparación.
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La situación se complica aún más cuando se debe tratar de sacar a un enfermo del lugar para llevarlo a un centro médico. En algunas ocasiones se consigue la ayuda de las grandes estancias que existen por los alrededores, cuyos dueños facilitan el uso del tractor, o en su defecto el paciente es llevado a caballo, como en tantas ocasiones ya lo realizaron.
Desde hace años estas personas vienen pidiendo que se les asista con la reparación de su único camino, de unos 35 kilómetros, donde se deben realizar levantes de terraplén y colocación de sistemas de desagüe para permitir la circulación de las aguas de lluvia. Si este trabajo se realiza, las familias del lugar tendrán un camino seguro, pues esa distancia les permitirá unirse con la ruta principal que llega hasta la ruta bioceánica.
Pequeños ganaderos
La zona de Karanda’yty está compuesta por unas 40 familias de pequeños productores, quienes en medio de numerosas carencias buscan sobrevivir a través de dicha actividad económica. Por los alrededores también se encuentran grandes establecimientos ganaderos, pero debido a su caudal económico y sus grandes infraestructuras, sus propietarios no sienten este abandono estatal.
Doña Ciriaca Cabañas, antigua pobladora del lugar, comenta las numerosas necesidades sociales por las que suelen padecer, resaltando siempre la precariedad del camino. Comentó que este fin de semana vacunadores sanitarios del programa de prevención contra la fiebre aftosa debieron dejar sus motocicletas, caminar algunos kilómetros y luego continuar a caballo para llegar a las estancias, refirió.
La mujer dijo además que tuvo que cabalgar más de seis horas en compañía de su marido para llegar hasta un lugar donde pudo acceder el vehículo que traía las mercaderías, y luego transportarlas en animales cargueros hasta su casa. Realmente es un gran sacrificio vivir de esta manera, sostuvo.
Lo más triste para Ña Ciriaca y los demás pobladores es saber que sus reclamos son desatendidos por las autoridades, pues desde hace bastante tiempo vienen solicitando que se les pueda reparar el camino. En el 2024 maquinarias de la Gobernación llegaron al lugar y por unas semanas se encargaron de perfilar los lugares críticos, pero no realizaron los levantes y mucho menos la colocación de los sistemas de desagüe.
Educación patriótica
La zona de Karanda’yty es el lugar donde hace unas semanas una valiente maestra tuvo el coraje de desafiar estas adversidades y llegar a caballo para impartir clases a unos 15 niños en la modalidad de plurigrado, del primero al sexto grado, en el sistema de aulas extensivas, dependiendo de la escuela de Toro Pampa.
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La educadora tuvo que dejar temporalmente a su familia y abandonar el confort de su hogar en Fuerte Olimpo para llegar hasta este lejano y abandonado lugar, donde en un precario rancho de karanday se encuentra realizando patria en favor de estos niños. Si bien es cierto que la mujer es chaqueña y de la zona, tal vez esto le haya dado el coraje de volver, pues otro hubiese rechazado la oferta, atendiendo que la paga de G. 6.000.000 no es mucho en relación a las carencias que se viven en dicho paraje chaqueño.
Tras las publicaciones realizadas por nuestro medio sobre la forma en que se da la enseñanza en la zona de Karanda’yty, algunas personas solidarias comenzaron a enviar ayuda a los niños. Tal es el caso de un hombre de buen corazón que hizo llegar para cada escolar una mochila para cargar los útiles de estudio que por fin el MEC hizo llegar al lugar.