Las intensas lluvias registradas en la zona centro-oeste de Alto Paraguay, especialmente en el distrito de Fuerte Olimpo, sumadas a la falta de reparación de los tramos viales, provocaron la inundación de varios kilómetros del principal camino de conexión con el resto del territorio nacional.
Desde entonces, ya transcurrieron dos semanas con el tránsito vehicular completamente paralizado en ese sector. La situación afecta de forma directa a ganaderos y comerciantes, que no pueden trasladar animales hacia los centros frigoríficos ni garantizar el abastecimiento de mercaderías para las comunidades de Fuerte Olimpo y Bahía Negra.
La falta de caminos también golpea con fuerza al servicio de transporte público. Las empresas se vieron obligadas a suspender temporalmente los viajes de sus unidades, que conectaban la zona con la capital del país y con Concepción, complicando aún más la movilidad de los pobladores, especialmente ante la escasez de alternativas como embarcaciones o el servicio de Transporte Aéreo Militar.
Caminos de las estancias
Por ahora, el aislamiento no es total en esta región gracias a la acción solidaria de los estancieros, quienes nuevamente permiten a los pobladores transitar por caminos privados para salir hacia otras zonas del país. Este gesto ya se repite en cada episodio de aislamiento que afecta al Alto Paraguay, evidenciando una constante: la respuesta privada ante la ausencia de soluciones estructurales.
Esta alternativa beneficia únicamente a quienes cuentan con vehículos particulares. Aquellos que dependen del transporte público deben ingeniárselas para conseguir algún medio de traslado si necesitan viajar, quedando en una situación de mayor vulnerabilidad.
Para utilizar estos caminos privados, los transeúntes deben cumplir con estrictos controles establecidos por los propietarios. Es obligatorio identificarse en los puestos habilitados en distintos tramos, los cuales son custodiados por guardias privados contratados por los ganaderos, en un esquema que, si bien permite la circulación, también deja en evidencia la precariedad del sistema vial público en la zona.
Esta situación de control genera, en ocasiones, conflictos con personas que intentan utilizar los caminos sin cumplir los requisitos establecidos, por lo que se les niega el paso. Los productores argumentan que estas medidas buscan resguardar sus intereses, atendiendo a que en reiteradas ocasiones han sido víctimas de abigeato, con el robo de sus animales.
Algunos pobladores incluso denuncian que en ciertos puestos se les exige el pago de una suerte de peaje para poder transitar. De confirmarse esta práctica, muchos conductores aseguran que estarían dispuestos a abonar, considerando que el Estado paraguayo no brinda apoyo alguno cuando los propios productores invierten en la reparación y mantenimiento de estos caminos.
El tránsito por estos tramos privados se permite únicamente durante horas de plena luz, ya que por la noche está prohibida la circulación de vehículos. Aun así, esta alternativa ha permitido que pequeños transportistas abastezcan de mercaderías a los comercios de las comunidades aisladas, evitando, por ahora, un desabastecimiento total.
Asistencia politizada
La Secretaría de Emergencia Nacional envió la primera carga de alimentos, distribuida a familias de las comunidades de María Auxiliadora, San Carlos y Ñu Apua, en el distrito de Fuerte Olimpo, afectadas por el aislamiento generado por la falta de caminos públicos. La ayuda fue trasladada en una embarcación fletada por la Gobernación hasta la capital departamental, y desde allí derivada a estas localidades rurales.
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Si bien la asistencia no discrimina y los kits de alimentos llegan a todas las familias sin distinción de colores partidarios, una vez más se expone a los beneficiarios a situaciones que rozan la humillación: la exigencia implícita de tomarse fotografías con referentes políticos al momento de recibir la ayuda.
Así se observó al propio intendente Moisés Recalde, del sector colorado cartista, participando de las entregas y posando para imágenes junto a los pobladores. Este tipo de prácticas se repite de manera constante en la región chaqueña cada vez que se distribuye asistencia de la Secretaría de Emergencia Nacional, convirtiendo una acción humanitaria en una oportunidad de exposición política.
En un contexto de campaña partidaria, crece la preocupación de que más dirigentes recurran a estas estrategias para capitalizar la necesidad de la gente, pese a que la ayuda debería responder exclusivamente a criterios sociales y de urgencia.
La tensión en torno a la distribución ya tuvo episodios recientes. En una comunidad indígena de la zona de Puerto Casado, la entrega de kits derivó en un fuerte altercado que estuvo a punto de llegar a los golpes entre el exintendente Hilario Adorno condenado a tres años y ocho meses de prisión por hechos de corrupción y el actual jefe comunal interino, Domingo Vera, ambos pertenecientes al mismo sector político.