Desde tempranas horas de este lunes, numerosas personas acudieron al cementerio municipal de Fuerte Olimpo para visitar las tumbas de sus familiares y amigos, una tradición muy arraigada en las poblaciones del interior del país. Algunas familias incluso aprovechan la ocasión para pasar todo el día en el lugar.
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Las personas también proceden a repartir golosinas y otros comestibles entre los presentes, una práctica muy popular que se realiza en los cementerios durante el Día de los Difuntos como homenaje a los seres queridos fallecidos.
Situación de abandono del camposanto
Las críticas generalizadas de los visitantes apuntaron al estado de abandono en que encontraron el cementerio, una situación que no suele registrarse y mucho menos en ocasiones especiales como esta. Los presentes mencionaron que a las autoridades municipales salientes ya no les interesa la situación del camposanto, teniendo en cuenta que dejarán sus cargos este martes 3 de noviembre.
Las malezas invadieron por completo el camposanto, lo que favorece la proliferación de mosquitos. Por esta razón, varias personas llevaron sus propios elementos de limpieza y procedieron a despejar los sectores donde se encuentran los panteones y descansan los restos de sus familiares.
Misa por los difuntos
El cura párroco de esta comunidad, Carlos Coronel, se encargó de celebrar la misa central en conmemoración del Día de los Difuntos. Durante la ceremonia, las personas presentes tuvieron la oportunidad de anotar los nombres de sus familiares y amigos fallecidos, quienes fueron recordados durante la oración de los fieles.
Durante su homilía, el sacerdote manifestó que no debemos temer a la muerte y que, mientras estamos vivos, debemos prepararnos mediante las buenas acciones para afrontar ese momento, del cual nadie se salva, ni ricos ni pobres, pues todos, en algún momento, debemos llegar a este lugar, afirmó.
señaló que por esa razon es de suma importancia llevar una vida acorde con las enseñanzas de Jesús y no acordarnos de Dios solamente cuando se acerca el momento final, después de haberlo dejado completamente en el olvido durante nuestra existencia, refirió el “pa’i Carlos”, como se lo conoce.
El constructor de la Catedral y el milagro que marcó su existencia
Sin duda, una de las bellezas arquitectónicas de esta localidad y de todo el Alto Paraguay es la majestuosa Catedral dedicada a la Virgen María Auxiliadora, construida en la cima de uno de los cerros menores de la ciudad, utilizando en gran parte de su estructura piedras extraídas del propio cerro.
Uno de los principales constructores, entre todos los que participaron de esta obra, fue don Simeón Montero, considerado el principal responsable de los trabajos y quien logró levantar la estructura edilicia tal como había sido diseñada en los planos.
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Cuentan los antiguos pobladores que, durante la construcción, Montero cayó desde lo alto de una de las torres de la obra y que, en lo que muchos consideran un verdadero milagro, solamente sufrió algunos rasguños, lo que no le impidió continuar con los trabajos.
Finalmente, el propio Simeón habría relatado que pidió a la Virgen María que lo protegiera para poder terminar su casa, es decir, la Catedral, que lleva precisamente el nombre de María Auxiliadora. Este pedido o clamor se cumplió y el constructor pudo culminar la majestuosa obra, para finalmente fallecer al año siguiente de haber terminado los trabajos.
En el cementerio local todavía se puede observar la tumba donde descansan los restos de este trabajador. En su lápida se puede leer la siguiente expresión: “El pueblo de Olimpo, agradecido a quien María Auxiliadora eligió para la construcción de su templo”.
El hombre falleció hace 62 años, un 28 de diciembre de 1964.