Paraguay consolida su crecimiento económico por cuarto año consecutivo, y una expansión por encima del promedio regional, logró el grado de inversión y está atrayendo capital extranjero en distintas áreas; sin embargo y pese al éxito económico, persiste un ambiente de frustración y donde básicamente se observa un desacople entre estos logros y el bienestar de una gran parte de la ciudadanía que compone los segmentos de menores ingresos, reflexionaron expertos en un reciente foro organizado por la UCA y Horizonte Positivo.
Entre los destacados panelistas expusieron Luis Breuer, miembro del Consejo Asesor de Horizonte Positivo, Verónica Serafini, docente de la UC y Hugo Royg, socio fundador de la Consultora Mentu
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Durante el conversatorio sobre Crecimiento económico y bienestar social, el economista Luis Breuer, y ex mimbro del directorio del BCP expresó esta paradoja que se observa respecto al crecimiento económico que es destacado por un lado, al igual que la baja inflación, impuestos bajos y otras condiciones que están poniendo al país en el foco de personas que quieren invertir en el país
“Yo viví muchos años afuera, volví al Paraguay hace un año y medio, y una de las cosas que me impresionó es lo poco que reconocemos lo mucho que tenemos. Cuando yo hablo bien del Paraguay, me cuestionan y cuando yo critico al Paraguay, también me cuestionan”. Entonces, es una situación discordante en ese sentido”, expresó.
Mencionó también que durante los últimos veinte años, el país logró avances económicos que muchos países envidiarían, entre ellos cito el crecimiento sostenido, baja inflación, deuda pública moderada, estabilidad monetaria y un sector exportador muy dinámico.
Otro aspecto destacado según Breuer es el grado de inversión, que alegó, es un reconocimiento internacional de esos logros y muy valorado en el mundo financiero que nos movemos.
Sin embargo, acotó que hay un porcentaje importante de la población que no siente que esos logros económicos, mejoren su calidad de vida. “Parecería que existe un desacople entre el crecimiento estable que hemos tenido y el bienestar”, afirmó el experto durante su exposición.
En ese sentido describió que existe una paradoja, ya que por un lado, hemos tenido éxito económico y, por otro lado, hay mucha frustración por parte de una gran parte de la población que no siente estos logros.
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¿Por qué se da esta frustración?
Breuer describió tres puntos que a su parecer ayudarían a explicar esta paradoja.
Primer punto: las expectativas crecen más que las oportunidades que genera la sociedad, la economía. En este punto indicó que si bien se han notado muchos avances sociales, las expectativas han aumentado aún más, o sea se esperaba más..
Detalló que en los últimos veinte años, Paraguay redujo en más de la mitad el nivel de pobreza. “En el año 2000, más de la mitad de la población paraguaya era pobre, al mismo tiempo, crecieron las ciudades, aumentó la clase media y hoy hay millones de paraguayos que tienen un nivel de consumo muy superior al que tenían hace veinte años” detalló.
Dijo además que al mismo tiempo que la gente salió de pobreza, las expectativas crecieron más rápido que las oportunidades que genera la economía. “Y eso genera frustración, sobre todo en las generaciones más jóvenes que están más educadas, tienden a ser más de clase media, están más conectadas al mundo y a través de las redes sociales observan los niveles de vida de las elites nacionales y extranjeras”, precisó
Añadió que esto no es algo propio de Paraguay y que es un fenómeno internacional
Segundo punto: la economía dual en Paraguay. El país de las dos realidades: En este punto, el experto detalló que por lado, hay un Paraguay moderno, exportador, tecnológicamente sofisticado, conectado al mundo, y por otro lado, un país informal, vulnerable a la pérdida de trabajo, a los problemas de salud, a los shocks económicos, que tiene baja productividad, bajos ingresos y recibe servicios públicos débiles para servirlo mal
El problema paraguayo no es solo de desigualdad, de riqueza o de ingresos, sino desigualdad de productividad, de capacidades del trabajador o la trabajadora.
Tercer punto es problema del modelo económico paraguayo: Breuer precisó que se ha generado crecimiento estable, pero no suficientes trabajos de calidad. La agroindustria, energía, maquila, finanzas, logística, son los sectores que mueven a la economía, los motores del crecimiento. Pero muchos de ellos generan relativamente pocos empleos masivos y requieren capital humano que poca gente en Paraguay tiene.
En conclusión el experto mencionó que Paraguay está entrando en una nueva etapa de su desarrollo. Dijo que durante los últimos veinte años, el foco fue resolver los problemas económicos básicos: inflación, déficit fiscal, estabilidad cambiaria, etcétera. “Eso lo hicimos y mejor que gran parte de América Latina. Realmente, en ese aspecto, Paraguay es la envidia de América Latina, y eso lo dice cualquier extranjero que venga a este país. Hoy, el desafío es de segunda generación. Es de educación, de productividad, de institucionalidad, de formalización y de calidad de los servicios públicos”, resaltó.