El crédito de consumo atraviesa una etapa de expansión marcada en Paraguay, lo que incluye el fuerte impulso del tarjeteo. En ese sentido, Liz Cramer, presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), vinculó este avance a una mayor disponibilidad de herramientas financieras que están disponibles hoy en el mercado, pero subrayó que el fenómeno exige un refuerzo en educación financiera, especialmente para quienes toman préstamos de menor monto, y anunció que en breve lanzarán campañas respecto al tema.
Según datos del Banco Central del Paraguay (BCP), el crédito de consumo viene registrando tasas de crecimiento que superan el 25%. Dentro de ese universo, el segmento de financiamiento mediante tarjetas —que opera, en la práctica, como una forma de préstamo— muestra un incremento aún más pronunciado.
El financiamiento con tarjeta repuntó 30% interanual y supera el 50% en segmentos con montos inferiores a G. 3 millones. Esto ha generado reacciones de agentes económicos que advierten riesgos e incluso del Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha observado este repunte en su reciente informe de conclusión del Artículo IV.
Para la titular ejecutiva de Asoban, este comportamiento revela un desafío de acompañamiento, porque la expansión del acceso no necesariamente viene de la mano con capacidades y conocimientos suficientes para administrar la deuda.
“La tarjeta es un préstamo”
Cramer insistió en que la tarjeta de crédito no es un ingreso extra, sino un crédito. En ese sentido, remarcó la necesidad de “mirar siempre las tasas” y de reforzar el acompañamiento en los segmentos de menor monto, donde el aumento es más abrupto.
En su diagnóstico, el problema no se limita a la disponibilidad del producto financiero, sino al descalce entre el acceso y el nivel de educación financiera de los usuarios. Advirtió que muchas veces las habilidades para usar estas herramientas no evolucionan al mismo ritmo que la capacidad de endeudamiento o que la posibilidad de contratar nuevos productos.
Bancos y financieras: el “dolor de crecimiento” y la respuesta en educación
Para Asoban, el crecimiento del acceso es parte de un proceso más amplio de modernización financiera, pero con costos asociados. Cramer lo describió como “dolores de crecimiento”, ya que a medida que más personas incorporan productos como tarjetas o pequeños préstamos, crece también la necesidad de capacidades tecnológicas y capacitación práctica para utilizarlos de manera adecuada.
En ese marco, la ejecutiva sostuvo que existe un trabajo que corresponde al sector financiero en general y a los bancos en particular: mejorar la atención de esa cartera —especialmente la de menor volumen— y, al mismo tiempo, brindar más herramientas de educación para fomentar un uso responsable del crédito.
Asoban prepara, según anticipó Cramer, el lanzamiento de una campaña “mucho más fuerte” de educación financiera. La iniciativa buscará involucrar a distintos actores para hablar de finanzas personales, con el objetivo de que los usuarios comprendan mejor cómo funcionan productos como las tarjetas de crédito, qué implican las tasas y cómo evitar un uso que comprometa la capacidad de pago.