La suba del combustible vuelve a poner la mirada sobre los costos logísticos de las empresas y el posible efecto en los precios para el consumidor.
El economista mencionó que el impacto de la suba de los combustibles podría terminar afectando con mayor fuerza al bolsillo del consumidor, especialmente si continúan aumentando las presiones sobre los costos de las empresas.
En esa línea, detalló que desde la perspectiva empresarial, en la actualidad es importante cuidar la liquidez y la manera en que las empresas administran sus recursos, considerando además el escenario internacional y el costo de los capitales.
“El manejo será mucho más fino para proteger el margen de un negocio y llegar al consumidor que posiblemente ya este con el bolsillo golpeado por el aumento del carburante”, indicó.
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Contener el impacto en sus costos
El economista señaló que existe una línea “muy fina” en la búsqueda de mayor eficiencia, principalmente mediante un buen control de inventarios y un adecuado manejo de la logística.
Subrayó que cualquiera de estas situaciones puede terminar elevando los costos y, si no se logra mejorar la eficiencia, se reducirán los márgenes empresariales.
Consultado sobre si actualmente las empresas tienen margen para absorber el aumento de sus costos o si inevitablemente deberán trasladarlo a los precios, explicó que dependerá de la competencia existente en cada mercado.
“Creo que hay mercados en Paraguay donde la competencia es muy alta. No es tan fácil elevar de la noche a la mañana los precios, porque hay que ver si el competidor mantiene o no”, contó.
Control en el mercado
Sin embargo, Garicoche aclaró que esta situación no se presenta de la misma manera en todos los rubros. Mencionó que existen rubros donde una o dos empresas tienen una presencia importante y que, si bien no necesariamente existe colusión, la menor cantidad de operadores y una demanda rígida pueden generar condiciones para mantener los márgenes sin absorber completamente el incremento de los costos.
En ese sentido, consideró que Paraguay presenta una combinación de ambas situaciones y resaltó la importancia del rol y del fortalecimiento de la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) para monitorear el comportamiento de los mercados.
“Que se traslade un mayor costo al consumidor de por sí no es malo, pero lo es cuando la decisión es totalmente arbitraria, que no responda a fundamentos económicos, que suele ser muy tentador cuando uno se siente solo en el mercado o con la suficiente concentración para tomar decisiones como esas”, dijo al respecto.
Consumidor deberá reajustar sus gastos
Sobre el poder adquisitivo del consumidor paraguayo para absorber nuevos aumentos, Garicoche explicó que existen diferentes escenarios según el segmento de la población.
Como ejemplo, mencionó el comportamiento de las cafeterías de especialidad, donde una taza de café ronda actualmente entre G. 25.000 y G. 30.000. Pese a tratarse de un precio considerable, señaló que estos locales continúan registrando una importante cantidad de clientes.
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“Hay una clase media alta emergente que crece y tiene mejores ingresos, pero a la vez, hay otras que son segmentos vulnerables, donde los ingresos están bastante apretados y que no necesariamente acompañaron el ritmo del crecimiento económico que tuvo el país”, reiteró.
“El consumidor deberá readaptar sus hábitos”
El economista sostiene que, más que hablar de que el consumidor ya no tenga capacidad para afrontar nuevos aumentos, se debe considerar que tendrá que readaptar sus hábitos y reajustar su comportamiento frente a estos nuevos desafíos.
Por otro lado, desde la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) indicaron que en los últimos meses constatan que el consumidor actual prioriza el precio y el rendimiento de su dinero antes de apostar por marcas premium o la calidad.
Para Garicoche, este comportamiento podría convertirse en “la norma para los siguientes meses”, debido a que las personas siguen lo que ocurre en los medios y las opiniones de los economistas y toman decisiones en función de esa información.