La canola gana dos a uno en precio al de trigo

GENTILEZA

La canola paraguaya cotiza cerca de US$ 400 por tonelada, casi el doble que el trigo, que se ubica en US$ 235. Pese a la diferencia de precios, el cereal defiende su liderazgo: 300.000 hectáreas proyectadas frente a apenas 60.000 de la oleaginosa, y un mercado consolidado que exporta el 99% a Brasil.

Los silos todavía guardan trigo de la campaña anterior. En el campo, la soja zafriña se extiende más de lo habitual y el maíz zafriña gana terreno en el norte. Ese combo le pone presión al área triguera justo cuando arranca la siembra de invierno 2026. La pregunta que se hacen los técnicos del sector no es si el trigo va a crecer, sino si logrará sostener lo que ya tiene.

Un cultivo que pelea con el calendario

Luis Enrique Cubilla Ramos, asesor agrícola de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), explicó a ABC Rural que la meta del gremio es mantener la superficie triguera por encima de las 300.000 hectáreas en la campaña 2026.

“Eso se podrá confirmar más adelante con los trabajos geoespaciales”, señaló.

El problema de fondo es de calendario. La cosecha triguera se concentra en octubre, justo cuando el productor ya necesita avanzar con la siembra de la soja siguiente. A eso se suman enfermedades de espiga difíciles de controlar, que se agravan con la humedad de la cosecha y golpean la calidad del grano.

Brasil, el comprador que no falla

El trigo paraguayo tiene algo que la canola todavía no consiguió: un mercado consolidado. Según Cubilla Ramos, Brasil concentra el 99% de las exportaciones, mientras Bolivia y Uruguay se reparten el 1% restante. En el último período, Paraguay exportó 598.020 toneladas a Brasil, 2.096 toneladas a Bolivia y 149 toneladas a Uruguay. El mercado interno, además, industrializa cerca de 700.000 toneladas destinadas a harina y derivados.

El precio, sin embargo, no acompaña. El trigo se comercializa en molinos de campo a unos US$ 235 por tonelada, condicionado por la mayor oferta regional y mundial. “Los precios internacionales de insumos afectan más al trigo que a la canola”, explicó Cubilla, en referencia al encarecimiento de los fertilizantes por los conflictos internacionales.

La canola, con mejor precio y menos músculo comercial

La estimación preliminar ubica el área de canola por debajo de las 60.000 hectáreas para 2026, un crecimiento todavía moderado. Donde sí saca ventaja es en precio: algunos contratos importantes llegan a US$ 430 por tonelada, con un promedio cercano a los US$ 400. Casi el doble que el trigo.

El destino comercial todavía es acotado. Durante 2025, la canola en grano tuvo como principales compradores a Bélgica (91% de los envíos) y Hungría (9%). Paraguay también exportó 25.000 toneladas de canola industrializada y 224 toneladas de pellet a Estados Unidos. Según el Banco Central del Paraguay, en 2026 las exportaciones sumaron US$ 79 millones en trigo, US$ 75.530 en canola en grano y US$ 81.000 en pellet de canola: la brecha de escala entre ambos cultivos es todavía enorme.

“El precio de la canola es atractivo, pero todavía tiene un mercado menos consolidado que el trigo”, resumió Cubilla. Para el especialista, el desafío pasa por abrir nuevos destinos comerciales para el grano, el aceite y los subproductos

3.000 kilos por hectárea que sostienen al sistema

Pese a los riesgos climáticos y sanitarios, el trigo cerró la última campaña con un rendimiento promedio de 3.000 kilogramos por hectárea. Cubilla destacó también su rol agronómico dentro de la rotación, sobre todo después de los cultivos de verano.

“Es una gran ayuda por la cantidad de rastrojo que deja en el suelo, favoreciendo la protección y recuperación de los suelos”, señaló.

La canola, en cambio, ofrece mayor tolerancia a la sequía y menor susceptibilidad a ciertas plagas y enfermedades. Lo que todavía le falta es rendimiento: no alcanza los niveles del trigo y necesita más desarrollo tecnológico y comercial para despegar.

Frente a la variabilidad climática, los productores empezaron a adelantar las fechas de siembra para esquivar los períodos de frío intenso de julio. La estrategia, además, deja mejor parada a la siguiente campaña de soja, que puede entrar antes con materiales genéticos precoces en setiembre.

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