El trigo paraguayo: de depender a competir regionalmente

El trigo paraguayo: de depender a competir regionalmenteGentileza

Paraguay pasó del abastecimiento externo al autoabastecimiento y hoy exporta cerca de 500.000 toneladas de trigo al año. El cultivo se siembra en 350.000 hectáreas y produce 1.100.000 toneladas, con Brasil como principal destino.

Durante décadas, Paraguay dependió de Argentina para abastecerse de trigo. Se creía imposible producir el cereal en un clima cálido y húmedo. La investigación científica y la inversión local cambiaron esa historia.

El trabajo conjunto entre el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) y la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) permitió mejorar genéticamente el cultivo. El resultado: variedades adaptadas al país, con ciclos cortos y medianos que se cosechan en septiembre.

Ese calendario es clave. Deja el suelo listo para sembrar soja de inmediato y optimiza el uso de la tierra durante todo el año.

Números confirman el salto

Hoy Paraguay no solo se autoabastece: se consolidó como exportador competitivo en la región.

- Área sembrada: 350.000 hectáreas.

- Producción anual: cerca de 1.100.000 toneladas.

- Consumo interno: 600.000 toneladas procesadas por la industria molinera.

- Exportaciones: el excedente a Brasil, para mejorar la calidad de harinas destinadas a panificados y galletitas, y en menor volumen a Bolivia.

La producción se concentra en Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Caazapá y Canindeyú.

El mapa de la molienda

La industria molinera invirtió fuerte en tecnología para producir harinas, fideos y panificados de calidad. Sus polos principales: Dr. Juan Eulogio Estigarribia, el mayor centro de molienda del país; Itapúa, con condiciones agroclimáticas favorables; el sur de Canindeyú, en plena expansión con 130.000 hectáreas, y Asunción, sede de las industrias de mayor trayectoria.

La apuesta al valor agregado

El objetivo ahora es exportar más harina y menos grano sin procesar. Así se genera valor dentro del país y se fortalece toda la cadena. Las inversiones sostenidas ya permiten que varios molinos vendan harina a mercados como Brasil, Bolivia y Chile.

Ese crecimiento contó con el acompañamiento constante de las entidades financieras. El trigo paraguayo no solo garantiza el abastecimiento de alimentos: también impulsa una integración productiva eficiente, con subproductos que fortalecen al sector pecuario nacional.

Por Marcos Olmedo

Subgerente de Banca Corporativa Sudameris

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