La política del amor es algo que en nuestro país no existe. Acá se fomenta la política del sectarismo, del egoísmo, de la exclusión y eso es algo muy frecuente en todos los partidos políticos tanto en la derecha como en la izquierda.
Nunca una política del juntarnos, del saludarnos, del conversar, de querernos los unos a los otros, siempre es una política del rechazo y principalmente del individualismo del sectarismo.
Gustavo Petro decía que el triunfo de la izquierda en Colombia, no es un cambio para vengarnos, no es un cambio para construir más odios, no es un cambio para profundizar el sectarismo en la sociedad, el cambio consiste precisamente en dejar los sectarismos atrás.
La política del odio que se implementa en Paraguay, es una política corrupta, aislada, excluyente, interesada que fomentan principalmente los partidos de derecha, las religiones, que tienen poder económico (la gran y enorme diferencia entre los partidos de izquierda que no tienen ningún poder económico), los partidos de derecha van cada vez más profundizando sus políticas de odio, un odio que tiene acciones reales dejando a las familias pobres sin hogar, sin tierras, sin trabajo y con hambre. Un capitalismo que destruye todo concentrando cada vez más su poder en algunas personas que dominan todo el país.
Petro habló además que van a desarrollar el capitalismo en Colombia, “no porque lo adoremos, sino que primero tenemos que superar la pre-modernidad, el feudalismo, los nuevos esclavismos”. Hablo del pluralismo económico, de superar las viejas esclavitudes, de tener un pedazo de tierra, tener una economía popular que se pueda fortalecer y colectivizar a través de la educación, “de ahí saldrán formas de capitalismo, ojalá más democrático, ojalá más productivo, nuevas formas de relacionamientos”.
Estas nuevas formas relacionamientos económicos es lo que ojalá exista en nuestro país algún día.