La política por su parte, es fascinante y es pura filosofía. Ya en los pueblos antiguos, las figuras grandiosas que revolucionaron la historia de las civilizaciones, fueron estrategas, que con conocimientos, artes, ciencias, psicología y poder, dejaron un extraordinario legado. Con aciertos y errores, con luces y sombras, escribieron las páginas de la historia.
Por eso ambas disciplinas tienen mucha conexión una con otra. El filósofo lee mucho las distintas corrientes. Desde la Biblia, que no precisamente es religiosa, a Aristóteles, Platón y Sócrates. Lee a Kant, Descartes, Nietzsche, Heidegger o Tomás de Aquino. Lee a Habermas, Maturana o Slavov Zizek.
Son tantos estos eruditos que vale la pena adentrarse en la lectura de sus ideas que pueden servir para abrir la mente.
Nutrir el intelecto es algo maravilloso. La filosofía sirve para despertar y abrir los ojos. No es solamente un bagaje cultural o una enciclopedia que llevamos en la cabeza. Esos conocimientos tienen que ser llevados a la práctica en la vida cotidiana. En las relaciones personales, en el trabajo, en el estudio, en la convivencia con los demás. La filosofía tiene que servir para darnos cuenta del papel que cumplimos acá en la tierra, donde debemos transitar serenamente, trabajar con honestidad, actuar con responsabilidad y mirar al prójimo como ser humano. Con sus debilidades y fortalezas. La filosofía tiene que ayudar a ser mejores personas. A ser empáticos y misericordiosos. Pero también a ser fuertes y firmes. A tener coraje y valentía cuando la situación lo amerite. La filosofía es una herramienta valiosa para pensar, actuar y reaccionar con inteligencia y sabiduría.
Por eso debe enseñarse en los colegios y universidades. No como una asignatura aburrida sino como un faro para iluminar los caminos de esta existencia. Mucha gente que nunca fue a la universidad, son verdaderos filósofos de los cuales podemos aprender mucho. Un obrero, un agricultor, un taxista, un vendedor del mercado, puede ser filosofo por la forma que interpreta y vive su vida. Con sabiduría y coherencia, ejerce el arte de vivir, y nos llenan de asombros y admiraciones. Son libros escritos con maestrías que merecen ser leídos, aprendidos e imitados.
La política, es una filosofía increíble. Llevada a la práctica con nobles ideales puede cambiar la historia. Puede transformar la sociedad, trabajando por el bien común. Solo que la corrupción, la codicia, las mentiras de algunos políticos, la ha desviado de su verdadero objetivo. La falta de ética y de moral nos muestra la actividad política, algo de lo que sospechamos y desconfiamos. No aparecen figuras que generen seguridad de que van a cambiar las cosas. Por eso los ciudadanos tenemos que pensar mucho sobre el destino de la nación y de nuestros hijos. Un juicio critico y un análisis profundo, pueden colaborar para realizar correctamente nuestros roles.