Lucha chaqueña

A pocos días de los 91 años de la victoria en la Batalla de Boquerón, durante la contienda chaqueña que enfrentó a nuestro país y Bolivia, actualmente en el Chaco se sigue librando duras batallas; esta vez no del orden bélico, sino contra la corrupción de años de los sucesivos gobiernos, que mantienen en el aislamiento y total estancamiento a los pobladores de esta región.

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La lucha es contra las injusticias sociales, herencias de los sucesivos gobiernos, cuyos gobernantes no pudieron o no quisieron dar soluciones definitivas a los permanentes problemas como la falta de agua, el aislamiento por los pésimos caminos; el deficiente servicio sanitario o el precario servicio de la energía suministrada por la ANDE, solo por citar las más principales.

La construcción del famoso acueducto que costo más de US$ 130 millones, y que debía solucionar el problema del agua en el Chaco, es ejemplo de cómo se roba el dinero público. A esto se le suman los montos millonarios que anualmente se utilizan para reparar los caminos de tierra de la zona, sin embargo apenas llueve, y las poblaciones quedan aisladas.

En el Alto Paraguay los pobladores viven penurias, en lo que se refiere a la atención sanitaria. Las personas mueren por este déficit en el área de la salud, al no poder llegar a tiempo a los hospitales de referencia de otras regiones del país. Sin dudas a diario los chaqueños siguen lidiando la batalla contra las injusticias sociales.

Los héroes del Chaco que ofrendaron sus vidas, para legarnos este territorio, estarán revolcándose en sus tumbas ante esta tremenda afrenta de nuestros gobernantes, en un territorio liberado del enemigo, pero dominado por la corrupción política de los vendepatria. Es hora que, de una vez por todas, se dé una solución definitiva al problema del agua en el Chaco, solo falta voluntad política y mucho patriotismo.

Lastimosamente, el escaso caudal electoral del Chaco no pesa absolutamente nada para los gobernantes. Es por eso el olvido para con estos humildes pobladores, quienes son obligados a vivir eternas humillaciones como, por ejemplo, tener que consumir agua de tajamar en pleno siglo XXI, a sabiendas de nuestro potencial hídrico con los ríos Paraguay y Pilcomayo. El Alto Paraguay necesita respuestas y no retóricas engañosas y oportunistas.

calmiron@abc.com.py

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