Datos fríos de la violencia de género

En el departamento de Itapúa se registró el primer intento de feminicidio en la mitad del primer mes del año. Es un hecho que nos invita a reflexionar: ¿qué estamos haciendo mal como sociedad? Por un lado, pareciera ser que avanzamos en ciertos debates sobre la violencia, pero en la realidad siguen arraigadas prácticas patriarcales y machistas que terminan en muertes por razones de género.

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Itapúa se consolida como el cuarto territorio nacional con más registros de violencia de género, según datos del Ministerio Público, por detrás de Alto Paraná, Asunción y Central. En 2025, de enero a diciembre, hubo 1.703 casos, siendo octubre el mes de mayor incidencia, con 175 denuncias.

En los últimos 10 años, entre 2014 y 2024, hubo un aumento del 75% en la cantidad de casos denunciados. Pasó de 387 casos anuales en 2014 a 1.565 en 2024. Además, entre 2022 y 2024, los reportes oficiales indican en promedio 1.550.

En 2025 se registró nuevamente un incremento importante de casos, en específico 138 más que el año anterior. Representaría un número similar a la media de casos en un mes, que rondaría las 142 denuncias; 8,1% más con relación a 2024.

Estos datos pueden evidenciar una mayor “cultura de denuncia”, pero grafican la permanencia de la problemática de la violencia intrafamiliar y de género como una preocupación vigente en Itapúa.

En el caso de los feminicidios, que es la forma más extrema de la violencia de género, en Itapúa se registró un caso, según datos del Ministerio Público. En el país sucedieron 37 casos, teniendo los mayores registros en Central, Caaguazú, Alto Paraná y Concepción. Entre 2020 y 2025, hubo 258 casos, de los que 14 fueron en Itapúa.

Esta tendencia a reducir los potenciales casos que terminen en feminicidio puede estar relacionada con el crecimiento de casos de violencia familiar denunciados y podría significar que se está cortando con el círculo de la violencia.

En contrapartida, pone en evidencia que no se hace lo necesario para mitigar el problema de fondo vinculado a las relaciones desiguales entre hombres y mujeres. El problema sociocultural del patriarcado y las prácticas machistas contribuyen a que en la sociedad se perpetúe una vida condenada a la violencia para las mujeres.

Será crucial dejar de escandalizarnos solamente cuando hay casos de feminicidio o violencia física de por medio, mientras no tomemos elementos esenciales como la educación como una herramienta liberadora. Y somos los hombres, como opresores en este sistema desigual, quienes debemos ceder nuestros privilegios para comprender que podemos vivir sin ser violentos.

sergio.gonzalez@abc.com.py

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