Caminos rotos, silencio cómplice

Entre las numerosas necesidades sociales por las que a diario atraviesan los pobladores del Alto Paraguay, sin duda, la más importante es el tema vial, atendiendo que por la falta de caminos de todo tiempo, de manera permanente, las familias de la zona viven aisladas por largos meses.

El último aislamiento sucedió entre abril y julio de 2025; los caminos quedaron inundados y las personas, al no poder salir de sus comunidades, quedaron destinadas a sufrir las carencias. Las ayudas llegaban a cuentagotas; una vez más, el dolor y el sufrimiento se apoderaban de los pobladores.

Las aguas de lluvia inundaron cientos de kilómetros de caminos, por lo que existían zonas a las que solo se podía llegar a bordo de helicópteros y, como no se tenía en la cantidad requerida este tipo de transporte, las personas, en especial los niños y adultos mayores, pasaron tiempos muy malos.

Durante varios meses se procuró que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) proceda a la urgente reparación de los caminos; inclusive los pobladores realizaron manifestaciones, exigiendo al Gobierno de Santiago Peña que cumpla con su compromiso, ya que solo quienes padecen de manera constante este tipo de aislamiento social pueden describir las penurias que soportan.

Luego de varios reclamos y tras cinco meses de que se realizara la adjudicación por parte del MOPC, se dio la orden de inicio para que las dos empresas de vialidad que ganaron la licitación puedan iniciar las reparaciones. La fecha de inicio de los trabajos era el pasado 5 de enero.

Una de las empresas adjudicadas para mejorar los caminos, por un monto de G. 9.000 millones, es la del ingeniero Miguel Ángel Chávez Hausman. Pasó un mes de la firma del contrato y 25 días de la orden de inicio de los trabajos, pero sigue ausente en el Alto Paraguay.

En años anteriores se realizaban adjudicaciones a empresas de vialidad que no eran de la zona, aquellas consideradas “empresas amigas”, que por lo general no aparecían nunca por la región; procedían a subcontratar unas pocas máquinas, con lo que realizaban simples “maquillajes”. Se espera que esta vez la historia no se repita.

Las autoridades del MOPC deberían velar porque se realicen de manera estricta las tareas encargadas a las empresas adjudicadas, pues con su silencio se vuelven cómplices del incumplimiento. El tener caminos seguros en el Alto Paraguay no es un simple deseo, sino una cuestión que puede salvar vidas.

calmiron@abc.com.py

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