21 de octubre de 2026
“Yo no bajo la mirada y camino de frente”. Fue una de las frases utilizadas por el presidente de la República, Santiago Peña, durante un acto público desarrollado en la zona de Caaguazú, para enfatizar que nunca mintió en los 17 departamentos del país, en relación con las promesas realizadas como principal responsable de la conducción de la nación.
Es la palabra que más se aproxima para describir el nulo accionar de las autoridades nacionales, que nada hicieron para evitar el tempranero aislamiento de los pobladores del Alto Paraguay, comenzando por el propio presidente de la República, Santiago Peña, y su ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, principales responsables por no priorizar trabajos serios y responsables en la reparación de los caminos.
El obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, monseñor Gabriel Escobar, denunció la existencia de matufias en poderes del Estado, para favorecer a unos pocos a costa de seguir desangrando al pueblo, y cuánta razón tenía el religioso, pues es exactamente lo que de nuevo está sucediendo en el Alto Paraguay, donde el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones adjudicó millonario contrato a una empresa vial sin que la misma tenga maquinaria.
Podemos citar una infinidad de situaciones difíciles que afectan a gran parte de la población paraguaya en general y la de Amambay en particular en diversos aspectos. En esta oportunidad, la referencia es para dos territorios específicos en los que el día a día de los pobladores reflejan una realidad común que conduce a una conclusión y es la absoluta ausencia del Estado, privándoles de algo tan básico como un camino para desplazarse.
Los pobladores del Alto Paraguay desde hace décadas viven de una manera deplorable en relación con la precariedad de los caminos de tierra; ambulancias transportando enfermos varadas en el barro, transporte público con pasajeros atrapados en el lodo, familias enteras cuyos vehículos quedan atascados al costado del camino, son solo algunas de las tristezas que deben soportar a la hora de viajar.
Qué difícil se torna tratar de realizar trabajos serios en nuestro país cuando está de por medio el uso del dinero público, por lo que no existe otra suposición más que la de pensar en grandes negociados, como nos tienen acostumbrados nuestras autoridades, donde sobresalen los hechos de corrupción cuando se dan situaciones de privilegios.