Davos 2026

En 2004, Samuel P. Huntington, en “Dead Souls: The Denationalization of the American Elite”, denunció a esa “élite” formada por líderes empresariales, políticos e intelectuales (financiados por dichos empresarios) que se reúnen en el Foro Económico Mundial, con ninguna lealtad nacional, que ven al Estado-nación como un actor del pasado, y a cuyos integrantes definió como  “el hombre de Davos”.

Huntington acusó a esa “élite” de promover valores que difieren de los de sus propios compatriotas, creando una brecha entre ella y las comunidades nacionales, investida de poder financiero global y con influencia sobre las normas internacionales, desvinculándolas de la economía real y del contribuyente promedio: una clase alta “global” que construye sus propias reglas de gobernanza global corporativa, priorizando la economía transnacional por encima de la política nacional o los intereses de sus países de origen.

Todo lo que sostuvo Huntington hace poco más de veinte años se cumplió al pie de la letra y en el peor sentido, con el agravante de que la mencionada “élite” logró conquistar el poder en la Unión Europea para convertirla en lo que Javier Milei denominó, justamente en Davos hace un año, “un brazo armado” para exportar sus planes totalitarios.

El presupuesto de la UE para “organizaciones no gubernamentales” (ong) es de más de 190.000 millones de euros según el informe 2025 del Tribunal de Cuentas Europeo (2025) que se canalizan vía Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura (EACEA), Delegaciones de la UE (embajadas como la que tienen en Paraguay) con NDICI (Europa Global), CERV (Ciudadanía, Igualdad, Derechos y Valores), LIFE (financiación para ong medioambientales), HaDEA, DG Justice, DG ECHO (Operaciones Europeas de Protección Civil y Ayuda Humanitaria), que financia a más de 200 ong asociadas y DG INTPA (International Partnerships), Erasmus+, Creative Europe, EU4Health y debe haber más.

Lo cual podría explicar el entusiasmo fanático de referentes nacionales por imponer aquí las instrucciones del “Hombre de Davos” (ley de movilidad eléctrica, ley de protección de datos personales, acuerdo Mercosur UE, Transformación Educativa, etc., etc., etc.) y por qué CODEHUPY y otros consorciados con la Corte Suprema de Justicia pretenden impedir la vigencia de la ley de transparencia de las ong de nuestro país.

Esta expansión colonial es intolerable por sí misma, pero lo es más todavía cuando sus propios impulsores reconocen que es un camino al estancamiento y el atraso: “…Europa ha desperdiciado increíble potencial de crecimiento…arrastrando pasos en reformas y recortando libertades empresariales y responsabilidad personal innecesaria y excesivamente …el mercado único había sido creado para formar el área más competitiva del mundo. Pero en vez de eso, se ha convertido en el campeón mundial de la hiperregulación” (Friederich Merz, canciller alemán, 22 de enero 2026, Davos).

Sería difícil de entender cómo, con todas estas evidencias sobre lo que se traerá a nuestro país, hay gente que quiere aceptar el camino de servidumbre propuesto por el brazo armado del “Hombre de Davos”, si no fuera por aquellos euros corriendo por las venas abiertas de Mercosur.

evp@abc.com.py

Lo
más leído
del día