El IPS se ha transformado en una máquina rápida y eficiente para hacer ganar plata a los amigos del gobierno de Santiago Peña. El dinero se derrama abundante en dólares y guaraníes, batiendo inclusive topes de dinero público entregado a instituciones bancarias. Esa rapidez y eficiencia para repartir el dinero a los exsocios comerciales es inexistente a la hora de por lo menos pagar el mantenimiento de maquinaria clave para mantener a la gente con vida. Un listado revela equipos críticos con mantenimientos vencidos desde febrero de 2025 sin una sola licitación en curso. Para maquillar el descalabro no tuvieron mejor idea que cortar la cabeza del director médico y del director de recursos tecnológicos; creen que somos tan estúpidos como para ignorar que quienes realmente tienen la lapicera para proveer la logística son el presidente Jorge Brítez y sus consejeros.
El desprecio del Gobierno actual hacia la salud pública es letal y deliberado. En las últimas semanas nos ha quedado en claro a todo el país que cuando al poder cartista le interesa un tema, actúa con una velocidad que jamás ha aplicado a la salud pública. Los históricos déficits de cajas fiscales son un ejemplo: el tsunami de las reformas avanza a la velocidad del rayo sin participación de los sectores afectados.
Necesitamos que el dueño de la primera lapicera del país, Santiago Peña, se baje de los aviones y helicópteros. Que deje por un momento San Bernardino, el golf y la ostentación de moverse en lujos internacionales inaceptables para la realidad de nuestro país. Vive en un universo paralelo, se jacta de logros económicos que no llegan y no condicen con la realidad del país con precariedades institucionales que gobierna. Está tan desconectado de la realidad que la sobrevuela desde el extranjero y no se da cuenta de que le está por explotar en las manos.
mabel@abc.color.com.py