A rey muerto, rey puesto

La captura de un presunto narcotraficante de alto vuelo es, sin lugar a dudas, un hecho que tendrá aún muchas consecuencias en la región y, principalmente, en nuestro país. Tal vez no hemos dimensionado la magnitud de los acontecimientos en medio de tanto ruido.

Sebastián Marset cayó en Bolivia en un operativo aparentemente quirúrgico, debido a que fue capturado con vida y sin disparos. Algo impensado debido a que por lo general se mostraba protegido por mucha gente armada para la guerra, pero también hay que decirlo: la vida no es lo que vemos en Instagram o las redes sociales, donde se hacen muchas demostraciones, pero las actuaciones varían en la realidad.

Estamos posiblemente ante un momento que traerá más consecuencias, el uruguayo que fungía de futbolista -o que pagaba para sentirse uno- se adentró aparentemente mucho en el submundo criminal, la caída implica que los más cercanos colaboradores posiblemente terminen condenados. Otros, que en algún momento acordaron negocios ilícitos, ahora se encuentran rogando para que no los delaten.

Es que no se pueden desconocer los nexos que el capo logró en todo el tiempo que se encontraba operativo. Futbolistas, dirigentes, políticos, fiscales, y agentes del orden eran, aparentemente, sus contactos en los países por los que se desenvolvía. Habría logrado hasta manipular la lista de los prófugos de la Interpol para que los suyos sigan viajando sin ser molestados en los aeropuertos.

En pocos años se volvió normal la implicancia de altos funcionarios, sus parientes o cercanos colaboradores, en la cadena de narcotráfico que incluye el lavado de dinero y otros crímenes. Algunos fueron investigados, otros ya condenados, pero posiblemente existen muchos más que aún ni siquiera se encuentran en el radar del sistema legal.

La colaboración de la DEA norteamericana, en cuya lista Marset figuraba como número 3 de los más buscados tras el operativo en el que mataron al narcotraficante mexicano El Mencho, se hizo muy evidente al principio cuando lo subieron a un avión y lo trasladaron antes que alguien pueda siquiera reaccionar. Paraguay, el único país con un proceso abierto en la región, podría haber reclamado la extradición, pero ¿qué país en su sano juicio dejaría que venga a ser juzgado aquí, cuando los tentáculos de este grupo ya invadieron instituciones en todos los niveles?

La respuesta de los grupos criminales en realidad se suele dar entre ellos, es sabido que cuando cayeron otros líderes del hampa, comienza lo que denominan como la “purga” y se impone nuevamente el más fuerte, que podría pertenecer a otro grupo. El liderazgo puede ser sustituido pronto o puede construirse en años, pero si el Estado sigue sin ejercer su autoridad en su territorio; por tierra, aire y agua, le cederá nuevamente la posibilidad de consolidarse a una emergente estructura criminal.

arturo@abc.com.py

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