Maestros que inspiran

Agradecimiento y satisfacción traen los recuerdos que vuelven cuando mencionamos a los docentes que marcaron nuestros caminos en la extensa carretera de la vida. Es un hecho que muchos accedieron a esa vocación para inspirar a las personas, dando mucho más que solamente su trabajo.

En medio de un caótico tránsito surge una conversación con un adolescente, luego de las tradicionales preguntas y respuestas sobre el colegio y las materias, lo que cuesta y lo que le gusta, aparece una consulta que me hace pensar un poco más allá: ¿Qué materia te gustaba en el colegio? Tras el silencio reflexivo ensayo una respuesta, pero contestándole me aparece mágicamente otra, las que más me gustaban eran aquellas materias en las que los docentes cruzaban la línea de hacer solamente lo necesario.

Me gustaría explicar un poco mejor, las mejores experiencias las vivimos -creo que también lo hicieron mis compañeros- con maestros que decidieron ir más allá de su materia y nos ayudaron a crear una academia de historia, clubes de lectura, la academia literaria, congresos internos sobre cualquier tema que nos interesaba como “La historia del Rock”, o lo que se nos antoje. Otros nos llevaron al antiguo teatro municipal a ver alguna obra en cartelera, o a hacer fotos de sitios o momentos memorables. A simple vista es un paso audaz, aparentemente, pero interesarse en lo que mueve las mentes de esos adolescentes/ jóvenes marcó las vidas de muchos de ellos.

No es lo mismo leer o escuchar hablar de las batallas de la guerra que embarrarse los championes con el profe recorriendo, conociendo museos, viendo in situ los lugares históricos, sosteniendo las esquirlas de las balas, sintiendo a los mosquitos del estero en medio de un calor sin misericordia, ¿Qué experiencia puede ser más envolvente que esa? Es difícil que la superen, incluso los juegos en 3D.

El gran desafío de este gobierno y de los próximos es dignificar a los docentes con salarios y jubilaciones justas, pero también generar un sistema de premios para todos aquellos que van más allá de la hora cátedra y del salón de clases. Se debería incentivar y premiar igualmente la investigación y no solamente las interminables pruebas de proceso que actualmente viven los niños en el sistema educativo actual. Para aprender se puede también salir a vivir una experiencia con la naturaleza, palpitar con un partido del mundial o una competencia deportiva, recorrer un museo o conocer tantos sitios con historia.

Es así que, a veces, en lugar de recordar una materia, homenajeamos a quien la hizo inolvidable, dando mucho más que una exposición durante una hora cátedra.

arturo@abc.com.py

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