El viernes último hizo UNA VEZ MÁS gala de bravuconería con colegas que corren cada día detrás de las noticias, que soportan violencia verbal de funcionarios públicos y autoridades. Usando la palabra PRESUMIR hizo una lamentable analogía para intentar instalar que podríamos estar publicando informaciones por mandatos del crimen organizado. Todo porque nuestra compañera Mariela Fretes le preguntó sobre su fortuna. Habituada a matonerías, ella hizo gala de un profesionalismo que no todos tenemos: insistió con su pregunta. La vida sabe a quien desafiar: reactivos como nos conozco, quiero presumir nomás que si a Enrique Vargas Peña o a mí nos acusaban de vínculos con el crimen organizado, metafóricamente hablando, allí mismo le dejábamos sin corazón al melón.
TEXTUAL: “Ahora yo te hago una pregunta, vos sos periodista, ¿verdad? ¿Vos estás dispuesta a hacer un examen de correspondencia? Porque vos manejás mucha información, ¿verdad? Y vos, podríamos presumir de que vos, como periodista, tenés intereses oscuros y estás recibiendo dinero o del crimen organizado o de grupo, no sé. Yo estoy seguro de que el señor... ¿cómo se llamaba el que estaba en Tacumbú? ¿Rotela? Rotela, no es una persona que está muy contenta con el gobierno y dice ‘voy a pagarle a esta periodista para que le ataque al presidente ¿Por qué no hacemos un análisis de correspondencia de tú...? ¿Vos estarías dispuesta?”. Confundir al periodista con la autoridad fiscalizada es invertir deliberadamente el sentido del control democrático.
No hay sociedades democráticas que demanden declaración de bienes a los periodistas. En la escuela de periodismo de Columbia de Estados Unidos le hubieran enseñado que los periodistas: a) No administramos dinero público. b) No manejamos contrataciones públicas. c) No hacemos leyes para manejar dinero público. d) No tenemos capacidad para decidir sobre dinero público. e) Nuestros conflictos de interés no son los inherentes a los cargos públicos ni habilitan potestades estatales. Y en la universidad de Hernán Rivas podrían instruirle que el gobierno tiene trazabilidad financiera, previsional y tributaria de todos los periodistas a través de Tributación e IPS. ¿O me equivoco?
Así como usted usó una presunción para insinuar vínculos criminales sin evidencia contra nuestra compañera, nosotros podríamos –sobre la base de hechos ya publicados, documentados y nunca aclarados– formular varias presunciones. 1) Presumir que de no tener un centavo, su patrimonio creció 23.000 millones en seis años y no lo puede explicar. 2) Presumir que descubrimos su lujosa mansión en San Bernardino, confirmamos que no era el dueño del terreno, que los profesionales de la construcción retiraban bolsones de dinero que usted mismo dejaba sobre una silla de Mburuvicha Róga. 3) Presumir que en la residencia presidencial se perdían sobres de miles de dólares que se quedaban en el quincho. Echó a una familia después de usar, ilegítimamente, poligrafistas militares para preguntar por los sobres perdidos. 4) Presumir que la constructora del suegro de su hermano, que le “regaló” la construcción de su fastuosa residencia en San Ber los primeros meses, ahora también suma contratos públicos. 5) Presumir que quienes fueron sus socios comerciales en el grupo Vázquez han pasado a liderar las captaciones de dinero público: ya acumulan 246 millones de dólares y 3,5 billones de guaraníes con inversiones fuera de toda lógica. 6) Presumir que este mismo grupo Vázquez ha ido en su auxilio para certificar supuestos préstamos bancarios para la construcción; centenares de miles de dólares, de los cuales dice deber todavía un buen toco, sin ser dueño del terreno y cuando ya estaba por ocupar la mansión. 7) Presumir que la empresa de recolección de basura hospitalaria que se está quedando con millonarios contratos públicos hasta de jardinería –que creíamos era de su hermano– en realidad usted era el accionista, y que aunque se haya desvinculado de la sociedad sigue en los negocios porque hasta sale de garante de sus préstamos. 8) Presumir que es muy generoso con el dinero público y el despilfarro en sus traslados aéreos en helicóptero hasta para ir a jugar golf o en el verano viajar diariamente a su mansión. Lo que no sabíamos es que también envía la familia, a cuenta nuestra, en el avión presidencial para una escapada de un par de días a Buenos Aires.
Tal cual usted lo hizo, podría seguir presumiendo muchas más cosas, pero me quedé sin espacio. Dejo el broche final para recordarle que Ud. firmó el Pacto de Chapultepec de respeto irrestricto a la libertad de prensa y que ahora sugiere que los periodistas tenemos vínculos con el crimen organizado para intimidarnos a todos. Finalmente, lo que también podemos PRESUMIR de acuerdo con los indicios es que usted, su primo político Gustavo Villate Ocampos y toda la organización del MITIC, los hombres y mujeres de su médula, desataron una guerra sucia sobre todos los que lo cuestionamos, no importa quién fuera. Nos atacaron no solo en la víspera de la firma del Acuerdo. También el día siguiente… y un par de días después lo hizo usted mismo con el compañero Claudio Genes, tal cual como lo acaba de hacer con Mariela.
Lo que sí o sí puede presumir con total certeza es que mientras alguno de nosotros siga en pie, seguiremos preguntando y reclamando respuestas aunque usted y su familia metan un amparo judicial –como lo hicieron– para que no nos enteremos de quiénes son los socios de los negocios que tienen. Esa es nuestra esencia, siempre lo será, hasta cuando usted se vaya del gobierno en menos de dos años más y en algún momento se le acabe el encubrimiento. Claro, es una presunción, porque también presumo que hay una gravísima subordinación de la Fiscalía General del Estado que nada hizo a siete meses de la denuncia. Lo que no es una presunción y es una certeza es que NADA esperamos de la justicia.
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