Vivir de temporadas

Tres meses de bonanza no alcanzan para mantenerse todo un año, menos para pensar que el desarrollo es viable. Encarnación pretende ser una ciudad turística, pero no ofrece más que una temporada alta exitosa de manera circunstancial y que puede ser un auge fugaz.

Una feria de empleos realizada en Encarnación revela datos que pueden servir como radiografía de la realidad en la zona. Se ofertaron 400 empleos temporales, de cara al evento del Mundial de Rally, que se desarrollará en la región, pero puntualmente en la capital departamental como el punto de enclave.

La convocatoria superó la oferta de empleos, que en primer plano denota una gran necesidad de empleo. La mayoría de los solicitantes estaba inscrito en la bolsa de empleos del Gobierno. En segundo plano, pone en evidencia que son eminentemente puestos temporales, por evento o temporada. Estas ferias se realizan habitualmente a fin de año, cuando crece el auge turístico y es necesario mayor capacidad de respuesta de hoteles, locales gastronómicos y relacionados al rubro turístico. No poder sostener ese flujo de turistas más allá de los tres meses de verano, hace que sea insostenible mantener esos puestos de trabajo, en consecuencia, no ofrecen estabilidad laboral.

La ciudad es eminentemente comercial, con destellos turísticos a fin de año. Es decir, sigue dependiendo del contacto comercial de la frontera. Por más que suba el sueldo mínimo, la ciudad sigue dependiendo de la estabilidad del peso argentino y del valor del dólar.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desocupación del primer trimestre del año 2026 superó la registrada en el último trimestre de 2025. Pasó de 3,6% a 5,3%. Este registro es superior en mujeres, con 6,2%, y en hombres, de 4,6%.

A pesar de la realidad nacional, el contexto particular en esta zona del país refleja que la informalidad es la norma en el mundo laboral. En el año 2025, el empleo informal alcanzó el 60,1% de todos los trabajadores, mientras que en Itapúa sería del 67,9%, según los reportes del INE. Esto evidencia una gran brecha entre la necesidad de empleo y las ofertas de trabajos formalizados.

El Mundial de Rally trajo un destello de bonanza en temporada baja, pero que en el ejemplo del 2025, no se logró capitalizar en desarrollo, sino más bien, el beneficio económico mayor quedó para quienes concentraron los derechos del evento. Mientras la informalidad laboral supera el 67% en Itapúa y la desocupación sube trimestre a trimestre, seguir apostando a la temporada como motor de desarrollo no es una estrategia, es una postergación.

Las comunidades no pueden esperar al próximo verano. Encarnación no es una ciudad turística. Encarnación no necesita más ferias de empleo temporales ni eventos que dejen las ganancias concentradas en pocos. Necesita decidir qué ciudad quiere ser, y animarse a construirla más allá del verano.

sergio.gonzalez@abc.com.py

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