Deuda con docentes del interior

La falta de rubros docentes se ha convertido en una de las mayores deudas del Estado con la educación pública paraguaya.

Cada inicio del año lectivo se repiten las denuncias de escuelas y colegios del interior que comienzan las clases sin profesores, mientras estudiantes, padres y directores recurren a manifestaciones e incluso tomas de instituciones para exigir algo tan básico como un docente frente al aula.

Pero detrás de cada vacancia existe un problema aún más grave: cientos de docentes trabajan prácticamente ad honorem mientras esperan que el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) habilite concursos para acceder a un rubro.

Son profesionales que dedicaron años de estudio y formación con la esperanza de ejercer dignamente su vocación, pero terminan enseñando sin la certeza de cuándo podrán percibir el salario que les corresponde.

Resulta contradictorio que el Estado hable de mejorar la calidad educativa mientras mantiene a educadores en condiciones de precariedad.

La vocación no puede convertirse en una excusa para normalizar el trabajo sin remuneración estable. Ningún otro profesional aceptaría desempeñar sus funciones durante meses con la promesa de que algún día llegará el nombramiento.

A esta realidad se suma otra igualmente preocupante: numerosas escuelas del interior se ven obligadas a desarrollar clases en plurigrados por la falta de docentes.

Un solo maestro debe atender simultáneamente a alumnos de distintos cursos, una alternativa que evidencia la escasez de recursos humanos y limita las posibilidades de brindar una enseñanza con la atención que cada estudiante merece.

Las consecuencias también recaen sobre los estudiantes. La falta de rubros provoca interrupciones en las clases, cambios permanentes de profesores y un aprendizaje desigual, especialmente en las comunidades más alejadas del país, donde las oportunidades educativas ya son limitadas.

Cada rubro que permanece sin concursar representa un docente esperando justicia laboral y cientos de alumnos privados de una educación continua y de calidad. Esa deuda ya no admite más postergaciones.

siro.benitez@abc.com.py

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