Abrácense felices, pero no roben más

“El coloradismo, como partido de poder, es en gran parte responsable del malestar nacional”. Esto lo dijo un prohombre colorado, el doctor Juan Manuel Frutos (no confundirlo con el pillo de Papacito) en una carta publicada en 1949. Casi 80 años después esta sentencia suena familiarmente vigente.

El Partido Colorado acumuló un poder casi absoluto, avasallando instituciones y comprando tránsfugas, en tanto la oposición se empantana con sus ególatras de pura flatulencia.

Pero sabemos que el poder absoluto es peligroso para quien lo detenta. Suele reventar de súbito. El poderoso pierde la noción de la realidad y no se da cuenta de su decadencia. Le pasó al mismísimo Stroessner.

Uno de los hombres más poderosos que tuvo el Paraguay, el comandante de la Caballería Victoriano Benítez Vera, exclamaba: “En el gobierno mandan las Fuerzas Armadas; la Caballería habla por las Fuerzas Armadas y la Caballería soy yo”. Tuvo una dura caída el 9 de junio de 1946 cuando sus propios oficiales le pegaron un golpe cuartelero, hartos de su prepotencia. Benítez Vera fue el abuelo del expresidente Mario Abdo Benítez.

Hoy alguien parece emular aquel silogismo: “En el gobierno manda la ANR; HC habla por la ANR y HC soy yo”. No creo que esté cercano su 9 de junio, pero si sigue el “malestar nacional” bajo el coloradismo en el poder, los dedos le señalarán.

Vuelvo al doctor Frutos: “Cuando la lucha no se plantea de partido a partido, entonces se produce dentro del propio partido”. Como HC es casi hegemónico en el Partido, la lucha comienza a producirse dentro de HC. “Entramos en un proceso de borrachera del poder”, afirma el senador Silvio Ovelar. Alguno le diría que en su movimiento buena parte del poder se desarrolló en medio de una borrachera.

Hay un alboroto creciente en HC por el vicepresidente para Alliana. Más que por el cargo en sí, la puja es por los negocios. El vice tiene como “cupo”, una de las binacionales para beneficio de sus parásitos. Para que estén mejor.

Al malestar nacional que mencionaba el doctor Frutos —por la corrupción y los robos—, a “don Horacio” se le sumará el malestar en el movimiento. Los medios oficialistas publicitan los “abrazos republicanos” y la unidad partidaria. Pero la ausencia de 11 gobernadores en la presentación de candidaturas municipales expuso la rebelión en la granja.

Los abrazos no ocultan enojos. El crecimiento macro que llega solo a privilegiados, las carencias en los hospitales, el descontrol en Itaipú, los robos en compras y licitaciones, el drama irremediable del transporte público, la Asunción destrozada en manos de HC, el IPS saqueado, la inflación real que el BCP trata de esconder (se acrecentará con el aumento próximo de los combustibles), la inseguridad que azota a los más pobres. Esto es responsabilidad exclusiva de la ANR dominada por HC.

Si uno aguza el oído quizá pueda escuchar una voz como la de Juan Manuel Frutos: “Abrácense, pero dejen de robar”.

nerifarina@gmail.com

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