Históricamente, Paraguay estuvo alineado en la región a la política exterior de los Estados Unidos de América. La diferencia con otros periodos es que las relaciones ahora son “carnales”, como había definido en algún momento sus vínculos con el país del norte el expresidente argentino Carlos Menem.
Actualmente estamos con una suerte de reedición de la guerra fría que dominó la política internacional tras la segunda guerra mundial y hasta la desaparición de la Unión Soviética.
Los contendientes por la hegemonía mundial son ahora EE.UU y China. Obviamente, el escenario mundial es muy complejo, pero los países poco desarrollados, como Paraguay, eligen encolumnarse detrás de una u otra superpotencia.
Nadie puede dudar de que Paraguay, con este gobierno, está alineado a los EE.UU. casi hasta la sumisión y sus representantes no lo disimulan. Aceptan disciplinadamente las instrucciones y las reprimendas.
El problema es que países más grandes, más serios y preocupados por su independencia y su soberanía tienen su propia estrategia diplomática y no aceptan imposiciones y órdenes tan alegremente como nuestro gobierno.
La República Federativa del Brasil es uno de esos países, casualmente nuestro vecino, con el cual tenemos vínculos económicos de todo tipo y con el cual somos socios estratégicos en la región.
Quienes administran ahora la República del Paraguay decidieron el alineamiento que, seguramente, consideran mejor, de acuerdo a su visión del mundo y del escenario internacional.
Se supone que tuvieron en cuenta cómo afectaría el alineamiento que eligieron a nuestros poderosos vecinos que están ahora en una disputa económica, comercial y política con EE.UU.
Viene a cuento parafrasear aquello que dijo Henry Kissinger, de que los países no tienen amigos o enemigos permanentes, solo tienen intereses.
No cabe acá discutir cuestiones morales o éticas. Así se manejan las relaciones internacionales: en primer lugar están los intereses.
Lo importante sería que los políticos que circunstancialmente administran nuestro país prioricen siempre los intereses de la Nación y no los hagan depender de la conveniencia de su grupo político en particular.
mcaceres@abc.com.py