Un experimento cartista

Los actos políticos de campañas electorales en Paraguay ya no son lo que eran, y aunque se quiera instalar una sensación triunfalista, en realidad nadie está seguro de lo que resultará en las próximas elecciones municipales.

En Asunción, el Partido Colorado hizo la semana pasada un lanzamiento de campaña por su candidato, Camilo Pérez, que estuvo muy lejos de los que uno recuerda.

El evento pareció más que nada una puesta en escena a ser utilizada en los spots de TV para dar la impresión de que eran una multitud enfervorizada, cuando en verdad no era así. El espacio, en la zona del Puerto de Asunción, era pequeño e importaban más las tomas que hacían las cámaras para la futura propaganda de campaña antes que mostrar el evento en su real dimensión.

En los discursos de los dirigentes se hablaba de “aplastar” a la candidata de la oposición y todo giraba en torno al poder del partido antes que del candidato. Lo mismo se procura instalar eso a través de encuestas cuya fiabilidad es dudosa.

La tan mentada unidad colorada, utilizada como caballito de batalla, es conveniencia electoral, por un lado y sobrevivencia política, por el otro.

La candidatura de Pérez es una apuesta y un experimento del cartismo que, más que nunca, apela a la disciplina y al fanatismo, sin importar quién sea el que está puesto como presunto líder. Si sale bien, puede reforzar el plan cartista para las elecciones generales. Si sale mal, puede que haya cambios importantes en la propuesta electoral oficialista para el 2028.

Por eso, en este acto Pedro Alliana y Juan Carlos Baruja, hasta ahora candidatos a presidente y vicepresidente, eran tanto o más importantes que Pérez.

La candidata opositora, Soledad Núñez, por su parte, está apostando a la campaña tradicional recorriendo barrios y mercados. Apela a dar una imagen de tranquilidad y eficiencia.

Aunque su discurso apunta a marcar el desastre que dejó y está dejando la última administración colorada de la Municipalidad de Asunción, lo que dice no suena descalificador.

El contraste entre ambos es la amenaza de una aplanadora de un lado y el cambio de rumbo por el otro aunque, curiosamente, Pérez habla también de cambio.

El electorado asunceno definirá en octubre y la clave estará, como en todas las elecciones, en el control que exista en las mesas, algo en lo que los colorados suelen superar a la oposición y que pondrá a prueba la unidad alrededor de Soledad Núñez.

mcaceres@abc.com.py

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