Relatos sin salud: por qué el falso acuerdo con los médicos indigna a la ciudadanía

Sin soluciones reales para la falta de insumos, el Gobierno intentó desactivar la protesta médica con un pacto ficticio. La reacción del sector fue categórica: la crisis sanitaria no se puede tapar con propaganda.

Acorralada por un gremio médico unido en su reclamo por mejores salarios y el grito desesperado ante la precariedad en los hospitales públicos, la ministra de Salud, María Teresa Barán, y el entorno del presidente Santiago Peña intentaron aplacar la crisis con una agresiva narrativa en redes y medios. Cayeron muy bajo.

Tras días de protesta y la renuncia de más de 400 especialistas, Barán debió, finalmente, sentarse a negociar. Referentes de todas las bancadas en el Congreso —tanto opositores como el presidente del Senado, Basilio “Bachi” Núñez— coincidieron en la validez del reclamo del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed).

Sin embargo, al gobierno de Peña no le gustan los cuestionamientos. Hay sobradas evidencias de que desde sus inicios opera una “Red Desinformante” dedicada a instalar relatos, desinformar y perseguir. Desataron una campaña de desprestigio contra la lideresa del Sinamed, Rossana González, e incluso contra periodistas críticos. Y no funcionó.

Cuando la realidad es lacerante, nada sirve salvo la verdad. En medio de rumores de recambio en Salud, surgió una maniobra burda: la senadora colorada Lilian Samaniego y la liberal Noelia Cabrera se reunieron con Barán y siete médicos sin representación para firmar un “acuerdo” paralelo. Prometieron retirar renuncias y no sumarse a la huelga anunciada por el gremio.

Difundieron fotos triunfantes buscando instalar una solución ficticia. Pero nadie se tragó el engaño. La reacción del sector fue feroz, el Sinamed y las sociedades médicas desmintieron categóricamente cualquier pacto.

Barán debió ser destituida en 2025, cuando un recién nacido murió por falta de una terapia intensiva montada en Villarrica para su inauguración con Santiago Peña y desarmada al día siguiente. Desde entonces, pretenden emparchar el colapso de la salud pública con propaganda. Pero no hay narrativa que tape la falta de camas, medicamentos, insumos, estudios y médicos en los hospitales.

Este fin de semana suenan con fuerza los rumores de un cambio de guardia en el Ministerio de Salud. De concretarse la salida de Barán, es lo que corresponde. Pero quien la reemplace debe saber que no se necesitan discursos ni maquetas de hospitales, sino gestión eficiente y presupuesto real. En el gobierno de Mario Abdo Benítez, la ciudadanía tomó las calles por la falta de insumos en pandemia. Peña debe recordar que la paciencia social tiene un límite y que el pueblo cansado puede volver a tomar las calles, junto a sus médicos, en cualquier momento.

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