La paliza electoral no es suficiente

Así como la victoria de Soledad tiene varias madres, la derrota de Camilo -aunque no lo crean- también tiene varios padres (“yo decía, debió quedarse en el deporte”). La diferencia es que Soledad como candidata nunca se sintió sola mientras Camilo sola-mente escuchaba a Cartes.

Hoy Soledad celebra con todas sus madres mientras Camilo se encierra para no escuchar “la autocrítica” de la élite, que en realidad es apenas hasta donde se animan a criticar al autor real de la derrota, Horacio Cartes, quien real y efectivamente creyó que se volvió infalible.

Como el anillo del quincho (deliberadamente no digo primer anillo, porque no hay segundo y menos tercero) no se anima a frenarlo, los demás miembros de la élite de poder del partido a quienes solo permiten pisar la vereda de la avenida España, hacen leña del árbol caído.

Algunos tratan de preservar el prestigio del “dedo” mientras los tímidos autocríticos tratan de advertir -cuidándose de no molestar aún al líder- de las fallas que produce la artrosis reumatoide en las chances del “imbatible” partido.

Sin embargo, este desprestigio del dedo puesto en evidencia en las dos principales ciudades del país, no pone todavía fin al “mito de la invencibilidad”, pero sì reivindica la necesidad de volver al patrón de conducta que los colorados ya casi ovidan, a raíz del desfile continúo de autoritarios en la cima: el de hacerlo por medio del diálogo, la consulta y el consenso para elegir candidatos electorales.

Las elites internas si se hicieron sentir, directo y contundente, no con los rodeos e indirectas que escuchamos luego de las urnas a través de “voceros respetados” tratando de “hacer entender” al superior y a su copia tabacalera del Este (que también nombró al candidato derrotado) del error de persistir con el dedo enfermo.

Aun cuando el pincel electoral haya pintado unos puntitos colorados más en el mapa del país, es insolvente argumentar que unos puntitos más cubren la paliza de Asunción y Ciudad del Este. Algunos interpretan esta paliza como una bofetada al presidente Peña. Bastará con esperar una horas para ver dónde se forma fila ahora, o en la vereda del quincho o en la vereda de Mburuvicha Roga. No digo de quienes van con pañuelo al cuello sino de quienes van con carpetas y notebooks bajo el brazo.

Esta paliza electoral es algo asì como los falsos positivos. Los colorados ganaron más municipios, pero perdieron poder (no el poder). Si los opositores no hacen una lectura fría y objetiva, volverán a desperdiciar una oportunidad.

Los colorados ayudan cuando el interés es pequeño (21 mil votaron solo a sus concejales de Asunción y abandonaron a Camilo). Cómo lograr que en el 2028 el comportamiento se repita, a pesar de los grandes intereses que estarán en juego? Deberìa ser ya desde hoy materia de estudio, análisis y debate en la oposición.

Además, de nada serviría depender con fe pasiva de los votos colorados para un eventual triunfo de la oposición sin articular los propios y obtener el compromiso de los indecisos. A su vez esto es bastante primario si la oposición no logra la unidad de todas sus fuerzas actuales y potenciales en torno a una chapa consensuada y que sus seguidores se conviertan en guardianes inexpugnables de la voluntad popular en las mesas. Pero aún ser firmes no alcanza si no hay idoneidad en las mesas y en el control electrónico de los resultados.

Finalmente es importante entender que la lucha por la democracia no debe ser encarada como una pelea contra los colorados, sino como una lucha contra un sistema del cual son igualmente víctimas los colorados que también luchan o esperan pertenecer a una agrupación política sana en un país democrático.

El triunfo de Soledad Nuñez y de Dani Mujica no es una derrota del Partido Colorado. Aquí hubo madurez de la élite política no colorada, lucidez de los candidatos, juventud comprometida y admirable voluntad ciudadana, algo que está renaciendo.

El modelo autoritario y hegemònico que envuelve a la ANR tomó la dirección de embestir contra otro modelo que comenzó, rengueó, tropezó y ahora apenas comienza a tener fortaleza: la unidad de la ciudadanía democrática en torno a un proyecto democrático de verdad.

Calculen señoras y señores, tuvimos 34 años de castración cívica por culpa de una dictadura, pero ya llevamos màs de 37 años en libertad. No puede ser que todavía no sepamos elegir. Ya tuvimos antes otras palizas electorales que nos dieron igualmente alegría; no son suficientes, es necesario sentirnos chuscos con nuestra democracia y para ello solo tenemos que votar bien.

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