Cáncer de mama: mientras mueren 400 mujeres, Peña se enfoca en puja de poder

Las muertes por cáncer de mama y la falta de insumos en hospitales públicos y en el IPS exponen un gobierno enfocado en pujas de poder en lugar de priorizar la salud pública en Paraguay.

Paraguay cerró 2025 con 401 muertes por cáncer de mama, una tasa nacional de 12,6 por cada 100.000 mujeres. Aunque Misiones y Paraguarí registraron la tasa más elevada (22,4%), Central concentró la mayor cantidad de fallecimientos con 126 casos, seguido por Alto Paraná con 45 decesos. Las cifras muestran un leve descenso respecto a 2020 —año marcado por la pandemia—, pero los datos del Ministerio de Salud y del INE no logran maquillar el abandono institucional que padecen los pacientes en los hospitales públicos y en el Instituto de Previsión Social (IPS).

En la práctica, al gobierno de Santiago Peña, a sus ministros y a los congresistas parece no interesarles la prevención ni el tratamiento oportuno de una enfermedad devastadora, no siquiera en el marco del Octubre Rosa. Resulta más seductor medir fuerzas políticas por posicionarse con miras a las elecciones generales de 2028. Para Peña y el vicepresidente Pedro Alliana, la disputa con Horacio Cartes en esta puja de poder pesa más que la vida de los ciudadanos, garantizando la protección de sus propios imperios económicos construidos al amparo de la función pública.

Mientras tanto, lo urgente para la gente es acceder a una atención médica digna. La crisis del IPS es alarmante, no solo por el manejo de los fondos previsionales colocados en entidades financieras vinculadas al entorno presidencial, sino por la falta de insumos básicos. Este 19 de octubre, en el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, la realidad exige que los mamógrafos funcionen, que una ecografía no tarde dos meses y que los resultados de las biopsias no demoren hasta 40 días.

Tener cáncer en Paraguay implica sufrir las carencias del Estado. En San Ignacio, Misiones, la paciente Celia Ortiz denunció que llevaba dos meses sin retirar letrozol, un fármaco clave para su tratamiento que no estaba disponible en la unidad del IPS. En el Hospital Central, el remedio recién llegó tras la presión pública. A esta desidia se suma la inestabilidad en la conducción del IPS, donde Peña va por su tercer presidente: de Jorge Brítez a Isaías Fretes, y de este a Derlis León.

En el Hospital Nacional de Itauguá la situación es idéntica. Médicos del servicio confirman que piden 50 cajas de insumos y reciben apenas 15 o 20, obligando a los pacientes a comprar de su bolsillo para no interrumpir las quimioterapias. Todo esto en el “país de las polladas”, donde la solidaridad popular cubre la ausencia de un Estado con gobernantes que prefieren gastar energía en pujas de poder, a ver quién la tiene más grande (hablo de la masa electoral y la corporación empresarial), antes que salvar vidas.

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