¿Para eso querían la Superintendencia de Jubilaciones?

Antes de retirarme del diario ABC en 2018, escribí varias columnas de opinión sobre el proyecto de ley sobre la creación de la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones (SJP). Se lo presentó en 2015 (gobierno de Cartes) y se lo retiró en 2018, pero volvió al tapete con mayor fuerza en el gobierno de Santiago Peña, a finales de 2023.

El proyecto se trató y aprobó en un trámite legislativo extraordinariamente rápido que duró escasos días. El 12 de diciembre de 2023 fue aprobado con modificaciones en Senadores, al día siguiente obtuvo la sanción definitiva en Diputados, en una sesión de menos de media hora. Menos de 24 horas después de su sanción, el presidente Peña la promulgó oficialmente como la Ley N° 7.235/2023.

¡Que extraño! ¿Verdad?

Así se creó la SJP, con el objetivo de regular, fiscalizar y supervisar integralmente los recursos financieros de las entidades de jubilaciones y pensiones públicas y privadas. Mucha gente -entre ella renombrados economistas- creyeron de buena fe que de esta forma se resguardaban los fondos de los jubilados de los piratas de las finanzas.

Pero los magos no pensaron lo mismo y mientras aceleraron el nacimiento de la SJP, El 20 de noviembre de 2023, el Banco Central del Paraguay autorizó oficialmente el nacimiento de Ueno bank.

Qué manera de hacer esperar a un presidente de la República recientemente electo, ¿verdad?

Porque cuando arrancó el proceso de convertir a una modesta casa de usura del mercado 4 en financiera, Peña estaba saliendo recién de la depresión que le causó su derrota electoral en 2018, y para animarlo Cartes lo protegió en BASA y autorizó a su tropa del entorno político -incluido Peña- a ingresar como inversores en el interesante experimento.

Ahora que cayó Ueno, todo tiene explicación, como por ejemplo el apresuramiento en contar con una ley que crea la SJP. Y para qué lo quería? Pues para cerrar la boca cuando vean pasar los fajos de dólares del IPS, de Itaipú y varias otras instituciones oficiales a su banco privado.

Y así lo hicieron todos los miembros del Consejo de Seguridad Social, al igual que el Consejo de Administración del IPS. Todos actuaron con pies de plomo y mientras el primero hizo una advertencia tibia y dócil, el segundo esquivó la bala y siguió haciendo de las suyas.

Pero esto no puede terminar así. No sirvieron da nada nuestras críticas en su momento a la creación de la SJP y tal vez no vuelvan a servir, pero con haberse lavado las manos, no alcanza. Todo el peso cae, hasta ahora, sobre el BCP. ¿Y las responsabilidades de IPS y de la SJP?. Nada. ¿Por qué?

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