Testigos del asesinato de militar reciben amenazas y piden custodia policial ante fuga de principal sospechoso

Testigos del asesinato del militar y chofer de Bolt Líder Javier Ríos están completamente abandonados por las autoridades, luego de que se conociera que el principal implicado, Oliver Lezcano, se fugó de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. Aseguran que reciben constantes amenazas y viven con temor.

Oliver Daniel Lezcano Galeano
Oliver Daniel Lezcano Galeano con su uniforme de Policía en una foto clandestina que le tomaron en un taller mecánico los familiares de Líder Javier Ríos cuando investigaban su desaparición. A su lado se ve a su pareja Ada Arasy Ruiz Díaz.Gentileza

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Una familia que fue testigo ocular del asesinato de Líder Javier Ríos vive ahora con mucho temor, desde que se conoció que Oliver Lezcano, el principal sospechoso del crimen, se había fugado del penal de Tacumbú.

Los testigos aseguran que desde hace tiempo, y más desde la desaparición de Lezcano del penal de Tacumbú -que habría ocurrido el 27 de setiembre-, reciben constantes advertencias y amenazas para no hablar. Al principio, creyeron en la versión que el ministro de Justicia Ángel Barchini dio ante el presidente Santiago Peña y el Consejo de Ministros, acerca de que Lezcano pudo haber sido asesinado dentro de la cárcel por miembros del Clan Rotela.

Esta versión fue tan lejos que incluso se buscaron sus restos entre la basura del penal, considerando que pudieron haber descuartizado el cuerpo para deshacerse de él. El propio tío y abogado del fugitivo, Gerardo Galeano dijo que le habían llegado testimonios de presos que decían que su sobrino había sido “cortado en pedacitos” y dado de comer a los perros.

Pero desde que el martes 10 de octubre a la tarde cuando otros presos divulgaron un video en el cual el propio Lezcano dice que está vivo y anuncia que se entregaría próximamente, ya no duermen tranquilos.

Uno de los hijos de la familia testigo del asesinato de Ríos le contó a sus padres que camino a la despensa del barrio, desde un vehículo le dijeron que les diga a sus padres que no hablen “porque no les conviene”.

El temor de la familia es el poder que pueda tener Lezcano, que es tal que le permitió fugarse tranquilamente de Tacumbú, y el conocimiento que tiene de quiénes son y dónde viven, pues había trabajado en un taller de ese barrio durante mucho tiempo, justo enfrente del lugar del crimen.

Asesinato de Líder Javier Ríos: no reciben apoyo de la Policía ni la Fiscalía

La familia testigo cuenta que desde que empezaron las amenazas comunicaron los hechos a la comisaría jurisdiccional, la 19ª Metropolitana, que envía su única patrullera con cierta frecuencia a hacer una “pasada”. Pero no lo consideran suficiente protección.

“Queremos que nos den una protección permanente. La fiscala Rosa Noguera no nos hizo caso. Llamamos al comisario nuevo de la zona, Benjamín Sanabria, que nos dijo que estemos tranquilos, que no va a pasar nada. Pero nosotros estamos con miedo, tenemos personas de edad, criaturas que están sin dormir prácticamente”, aseguró uno de ellos.

La familia, ante esta situación, ya prácticamente no sale y vive en zozobra, más aún desde que se enteraron de que Oliver está prófugo.

“Él tiene alto poder, por lo visto, por eso pudo escaparse. Él vivió mucho tiempo acá, justo frente a la plaza donde efectuó el disparo queda el taller donde él había trabajado por más de diez años”, comentó. “Le conocemos bien y él a nosotros también, por eso que sabe dónde vivimos, sabe dónde enviarle a la gente. Llegan vehículos sin chapa y están controlando la zona”, denunció el testigo.

Así fue el asesinato de Líder Javier Ríos

Líder Javier Ríos, sargento primero de la Fuerza Aérea, fue reportado como desaparecido el jueves 12 de enero cuando trabajaba como conductor de la plataforma Bolt en su tiempo libre. El 24 del mismo mes fue hallado su cuerpo en estado de descomposición.

Una investigación técnica del departamento Antisecuestro de la Policía determinó que el policía Oliver Lezcano fue el último pasajero que subió a su auto el militar Líder Ríos aquella noche, sobre la calle Dora Gómez Bueno de Acuña, frente al Hospital General de Luque.

Su teléfono también ubica al militar en la plaza España de Asunción, situada en la calle Doctor Luis Enrique Migone, a una cuadra de la avenida Sacramento, donde justamente terminó el viaje solicitado y donde los vecinos escucharon esa misma noche un disparo que fue el que acabó con la vida de la víctima.

El celular del suboficial ayudante Oliver Lezcano operó al día siguiente en la calle Ricardo Caballero casi Santo Domingo del barrio Silvio Pettirossi de la capital, donde coincidentemente fue encontrado abandonado el auto del sargento primero, y también emitió señal por varias horas desde la zona donde fue encontrado el cuerpo, cubierto con cal para que no tuviera olor.

La esposa del policía, Ada Arasy Ruiz Díaz de Lezcano, también fue detenida porque habría sido la que llegó junto a él a la plaza España, donde fue asesinado el militar, y la que lo encubrió.

Fiscala dice que se pidió que la Policía haga rondas por la zona

En comunicación con ABC, la fiscala Rosa Noguera señaló que ella transmitió el pedido a la comisaría 19ª Metropolitana para que agentes realicen patrullas constantes por la zona pero que no se puede hacer más, ya que en Paraguay no existe programa de protección a testigoscomo en las películas”.

La fiscala señaló que ellos mismos están expuestos a estos hechos, pero que lastimosamente Paraguay no cuenta con leyes especiales como otros países.

Consultada sobre el paradero de Oliver Lezcano, señaló que no existen novedades pero que siguen a la espera, aunque no cree que vaya a presentarse como señaló en el video que el policía decía haber grabado el 8 de octubre a a las 19 y que no había sido descuartizado en el penal de Tacumbú.

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