El ministro del Interior, Enrique Riera, rompió el silencio sobre el secuestro de Almir de Brum, el joven colono llevado por hombres armados el pasado 20 de febrero en Canindeyú.
A casi dos semanas del ataque en el establecimiento sojero de la familia, Riera afirmó que los equipos de seguridad no han dejado de trabajar en la zona, aunque admitió que el escenario es delicado.
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“No paramos de trabajar en la búsqueda. Hicimos una visita a la familia para darles apoyo, contención y orientaciones basadas en experiencias de casos anteriores”, explicó el ministro.
Según sus declaraciones, se está realizando una evaluación profunda de inteligencia para identificar los puntos débiles y fuertes de lo ocurrido, con el objetivo claro de traer a Almir de vuelta a casa.
Sin contacto oficial de los captores
Riera confirmó que no existe comunicación por parte de los secuestradores. Hasta el momento, el Gobierno no maneja información sobre un contacto formal entre los delincuentes y los familiares de la víctima.
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Pese a este silencio, el ministro se mostró optimista respecto al trabajo de campo. “Estamos muy avanzados y con la posibilidad de tener novedades que nos permitan avanzar de manera pública. El consejo razonable ahora es prudencia y sigilo”, señaló.
“Ojalá Dios nos permita recuperarlo con vida, que es nuestra principal ocupación”, concluyó el ministro.