En la madrugada del pasado jueves 26 de febrero, un grupo de criminales que se movilizó en varios vehículos llegaron hasta la sucursal del banco Sudameris, ubicada en pleno centro de la ciudad de Naranjal, departamento de Alto Paraná.
Los maleantes armados con fusiles automáticos quebraron a balazos los vidrios templados del edificio e ingresaron hasta las oficinas administrativas, donde volaron con dinamita un par de puertas para llegar a la bóveda.
Igualmente, los intrusos utilizaron explosivos de alto poder para abrir la bóveda que estaba equipada con el sistema de entintado y se llevaron unos G. 1.500.000.000 manchados con tinta roja, con los que escaparon del sitio.
Lea más: Realizan once allanamientos simultáneos por violentos asaltos a banco
Durante la huida, los criminales abandonaron a seis kilómetros un automóvil Toyota Auris de color perla, también los desconocidos abandonaron y quemaron un automóvil BYD, Song Plus, robado en el Brasil, mientras que en el municipio de Raúl Peña, a unos 15 kilómetros del lugar del ataque, los delincuentes quemaron el tercer auto que usaron: un Toyota Premio, color plata, sin matrícula.
Un dron sobrevolaba en la zona del banco
Durante las primeras diligencias efectuadas en el marco de la investigación del atraco a la sucursal bancaria, los investigadores levantaron del sitio algunos casquillos de fusil, que fueron disparados en el lugar.
También comenzaron a recoger imágenes de cámaras de seguridad y el testimonio de los pobladores del centro de Naranjal, quienes coincidieron en mencionar que los días previos al ataque un dron sobrevolaba constantemente el área.
Aparentemente ese hecho no levantó las sospechas de los agentes de la comisaría jurisdiccional, ya que actualmente los agricultores de la zona utilizan estos aparatos para cuidar sus cultivos de granos.
Pero lo más llamativo fue que los investigadores descubrieron que en la madrugada del 22 de febrero, cuatro días antes del ataque, una camioneta Wolkswagen Amarok blanca se tumbó a unos 10 kilómetros del lugar, sobre un camino vecinal que une la colonia San Roque con el distrito de Iruña.
Camioneta había sido verificada en barrera policial
Cuando los oficiales de la comisaría jurisdiccional llegaron al sitio, encontraron la camioneta abandonada, ya que sus ocupantes aparentemente fueron auxiliados y rescatados del sitio por otros desconocidos, por lo que trasladaron el vehículo a la sede policial.
Los agentes de Investigaciones comenzaron a revisar el caso y descubrieron que el citado vehículo fue verificado esa misma noche, unos kilómetros antes, en una barrera policial donde se anotaron los nombres del chofer y el acompañante.
El conductor de la Amarok resultó ser Diosnel Benítez Centurión (38), alias Lunar, oriundo de Yuty, con antecedentes por asalto a mano armada 2025, mientras que el acompañante era Wilson Osmar Garcete Ávalos (34), oriundo de Edelira, con antecedentes por tenencia de estupefacientes.
Desde este punto los oficiales comenzaron a identificar a casi la mayoría de los miembros de la banda que atacó la sede del banco Sudameris, al tiempo de confirmar que Lunar y Wilson eran los que estaban vigilando los movimientos de la ciudad con la ayuda de un dron.
Tras el análisis de las informaciones y los elementos recogidos, en la madrugada del viernes 13 de marzo último, los efectivos de la dirección general de Investigación Criminal ejecutaron once allanamientos en forma simultánea en localidades ubicadas en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa y Caazapá.
Durante estos procedimientos se logró la captura de César Antonio Ramírez Roaz, alias Largo, quien sería el encargado de proveer vehículos robados para los demás integrantes de la banda, Aldo Ramón Martínez Pintos, Carlos César Vigo. También fueron capturados Diosnel Benítez Centurión, alias Lunar, en cuya vivienda fue encontrado el dron que posiblemente estaban usando para el trabajo de vigilancia, y Wilson Osmar Garcete Ávalos; estos últimos presentaban lesiones en varias partes del cuerpo, que sufrieron durante el vuelco de la camioneta Amarok en la que estaban operando.
El dron, más celulares y otros elementos informáticos que fueron incautados en los procedimientos del 13 de marzo último fueron remitidos al laboratorio de Criminalística para ver qué información pueden rescatar de la memoria.
Los cinco detenidos fueron imputados por el hecho investigado y luego remitidos a la penitenciaría. Igualmente, los investigadores ya tendrían datos de los miembros de la gavilla, quienes ya cuentan con orden de captura.
Miembro del PCC comanda el ataque
Los oficiales de la dirección general de Investigación Criminal también descubrieron que el brasileño Kaio César Bonotto Cavalcante (34), alias Bocón, quien sería un aliado del Primer Comando da Capital (PCC) y experto en explosivos, fue el que dirigió el ataque al banco de Naranjal.
Bocón ingresó el año pasado en la lista de los 216 fugitivos más buscados de Brasil y uno de los cinco del estado de Paraná.
Supuestamente, opera en Paraguay desde hace varios meses y pudo reorganizar la banda que antes era comandada por el que fue el asaltante más buscado del Paraguay, Mauricio Paniagua Medina, abatido por la Policía el 10 de diciembre pasado en Itakyry.
Por otro lado, el estudio de las vainas servidas recogidas en el banco de Naranjal reveló que en el sitio se dispararon dos fusiles calibre 7.62 y un fusil calibre 5.56.
Dónde más se utilizaron las armas
Esas mismas armas se usaron también el 10 de febrero pasado en el asalto a la agroexportadora Algisa, en Coronel Bogado, así como el 22 de octubre de 2025 en el asalto a un móvil de la casa de cambios MD Cambios, en Tavapy.
Los fusiles también se usaron el 21 de noviembre de 2024 en el asalto al banco Bancop, en Naranjal, y el 14 de julio de 2022 en el intento de asalto en Santa Fe del Paraná.
Igualmente, esas armas fueron disparadas el 28 de enero de 2021 en el asalto a un blindado de la empresa Mbareté Porã, en Juan E. O’Leary, y el 4 de febrero de 2016 en un atraco en ruta contra una pareja, en la ciudad de Lima, San Pedro.