En junio de 2026, la cúpula del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic) aseguró al Congreso que la institución no autorizó, supervisó ni coordinó campañas de pauta digital en plataformas como Meta o Google ligadas a La Red Desinformante.
Sin embargo, la filtración de un pliego de bases y condiciones encubierto por la institución a cargo del ministro Gustavo Villate y la viceministra Alejandra Duarte revela un esquema de tercerización a medida, a través del Parque Tecnológico Itaipú (PTI-PY), cuyos requisitos técnicos calzan con exactitud con el modus operandi de la red de desinformación prooficialista.
Llamativas coincidencias
Según los registros de las bibliotecas de anuncios, en enero de 2024 fueron creadas de manera simultánea diversas páginas satélites o seudomedios que luego inundarían internet con pauta estatal, tales como Central Noticias el 12 de enero, y Chaco Hoy o Somos Paraguay el 15 de enero.
Apenas unas semanas después, el 28 de febrero de 2024, el entonces ministro sustituto Juan Ardissone firmó con carácter reservado la Nota Mitic-SE N° 183/2024. Este documento, remitido al director del PTI-PY, Carlos Mercado, exigía dar celeridad a la contratación de un servicio de “análisis de audiencia, segmentación y desarrollo de pauta digital en diferentes plataformas”. En el punto 4.1 del pliego remitido, denominado “Medio Publicitario con Desarrollo Propio”, el Mitic exigió de forma literal: “La empresa deberá contar con un medio publicitario propio que destaque por su capacidad de segmentación detallada”.
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El documento justifica que este desarrollo permitiría “dirigir anuncios de manera precisa a audiencias específicas”, considerando criterios como la ubicación geográfica, demografía y el comportamiento en línea.
Esta instrucción demuestra que el Gobierno ordenó contratar a una estructura que ya tuviera en su poder una red de portales propios, explicando así la utilización de páginas regionalizadas como Alto Paraná Hoy o Norte Digital para difundir millonarias campañas gubernamentales.
¿Encubrimiento?
El Producto 2 de este llamado exigió textualmente la “Protección de la información” vinculada a las estrategias de comunicación digital. Esto se complementa directamente con el punto 3.7 del pliego técnico, que ordena “Implementar medidas de resguardo digital”.
En el ámbito de las operaciones de campañas sucias o reputacionales en internet, estas exigencias técnicas se traducen en el mandato de blindar las identidades de los operadores y borrar el rastro de las acciones.
El hallazgo de estas especificaciones técnicas, elaboradas aparentemente “a medida”, un mes después de la creación de las páginas falsas, derrumba por completo el argumento de defensa de la institución.
El Mitic no solo faltó a la verdad ante el Legislativo sobre su administración de la propaganda digital, sino que operó el uso de fondos de la binacional para montar una estructura que preveía segmentar la operativa por medio de la utilización de seudomedios satélites y encubriendo a sus autores bajo el mandato oficial de la “protección de información”.